Escuela de Liderazgo

Autoridad Espiritual parte 2/8

Autoridad Espiritual parte 2/8

En el primer post de nuestra serie «Autoridad Espiritual», exploramos la importancia de la autoridad en la vida cristiana y cómo afecta nuestra relación con Dios y con aquellos que tienen autoridad sobre nosotros. Recordamos que Dios es la máxima autoridad en el universo y que todas las cosas están sujetas a Él. También examinamos dos aspectos esenciales: el fundamento del trono de Dios en su autoridad y el origen de Satanás.

En cuanto al fundamento del trono de Dios, aprendimos que la autoridad es un atributo divino arraigado en su ser. Él gobierna y sustenta todas las cosas en el universo desde su trono, y todas las autoridades terrenales son instituidas por Él. Es fundamental comprender que el pecado contra la autoridad de Dios es más grave que el pecado contra su poder, ya que ofender su autoridad implica desafiar su gobierno y señorío sobre todas las cosas.

Además, exploramos el origen de Satanás, revelado en las Escrituras. Satanás fue una criatura gloriosa y santa creada por Dios, pero cayó debido a su rebelión contra la autoridad divina. Su deseo de exaltarse a sí mismo y competir con el trono de Dios lo llevó a convertirse en el enemigo de todo lo que es santo.

En esta segunda parte de nuestra serie «Autoridad Espiritual», analizaremos cómo la autoridad ha sido motivo de controversia en el universo y cómo la obediencia a la voluntad de Dios es el requisito más importante para los creyentes. También examinaremos el ejemplo de Saúl y la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní para comprender la importancia de someternos a la autoridad divina. Acompáñanos en este viaje de descubrimiento y crecimiento espiritual mientras exploramos los principios fundamentales de la autoridad y la obediencia en nuestra vida como creyentes.

3. La autoridad, controversia del universo

La controversia en el universo gira en torno a quién tendrá la autoridad suprema. Nuestro conflicto con Satanás es el resultado directo de atribuirle a Dios esa autoridad. Para mantener la autoridad de Dios, debemos someternos a ella con todo nuestro corazón. Es esencial tener un encuentro personal con la autoridad de Dios y comprender su verdadero significado.

Pablo, antes de conocer la autoridad, intentó destruir a la Iglesia. Sin embargo, en su camino a Damasco, tuvo un encuentro con el Señor y se dio cuenta de que era inútil luchar contra el poder humano (pies) cuando se enfrenta a la autoridad de Dios (aguijón). En ese momento, cayó al suelo y reconoció a Jesús como Señor. A partir de entonces, pudo someterse a todas las instrucciones que Ananías le dio en Damasco. Pablo experimentó la autoridad de Dios al mismo tiempo que su salvación.

Dios ha decidido manifestar su autoridad al mundo a través de la Iglesia. Podemos ver su autoridad en la coordinación de los diferentes miembros del cuerpo de Cristo. Dios utiliza su máximo poder para mantener su autoridad, lo cual la convierte en algo difícil de resistir. A veces, nosotros, que nos consideramos justos según nuestra propia opinión, pero estamos ciegos espiritualmente, necesitamos tener un encuentro con la autoridad de Dios para ser quebrantados y someternos a ella. Antes de poder someternos a la autoridad delegada por Dios, debemos conocer primero su autoridad inherente.

4. La obediencia a la voluntad de Dios: la mayor exigencia de la Biblia

La mayor exigencia que Dios nos hace no consiste en llevar la cruz, servir, ofrecer sacrificios o negarnos a nosotros mismos. La mayor exigencia es que obedezcamos. Un ejemplo claro de esto lo encontramos en la historia de Saúl.

Dios ordenó a Saúl que atacara y destruyera por completo a los amalecitas (1 Samuel 15). Sin embargo, después de la victoria, Saúl perdonó al rey Agag y guardó lo mejor de las ovejas y bueyes. Argumentó que lo había hecho para ofrecer sacrificios a Dios. Pero Samuel le dijo: «Ciertamente, el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros» (1 Samuel 15:22, RVR1960).

Aunque los sacrificios mencionados aquí no estaban relacionados con el pecado, ya que eran ofrendas de olor grato para la aceptación y satisfacción de Dios, Samuel enfatizó que la obediencia era más importante que los sacrificios. Incluso en los actos de sacrificio, puede haber obstinación. Solo la obediencia honra plenamente a Dios, porque la obediencia lo coloca a Él en el centro. Para que la autoridad se manifieste, debe haber sumisión. Y para que haya sumisión, debemos negarnos a nosotros mismos y vivir en el Espíritu, porque solo en el Espíritu podemos ser verdaderamente sumisos. Esta vida en el Espíritu es la máxima expresión de la voluntad de Dios.

 

Getsemaní

5. La oración de nuestro Señor en Getsemaní

La oración de nuestro Señor Jesús en el huerto de Getsemaní es otro ejemplo destacado de obediencia a la autoridad de Dios. Al sudar gotas de sangre y orar fervientemente, Jesús mostró su disposición de someterse a la voluntad de Dios por encima de todo.

Algunos pueden pensar que la razón detrás de esta oración era el temor de Jesús a enfrentar la cruz y su debilidad humana. Sin embargo, la base de la oración de Getsemaní es el mismo principio mencionado en 1 Samuel 15:22. Jesús demuestra su obediencia suprema a la autoridad de Dios en esta oración. Más que su sacrificio en la cruz, Jesús valora obedecer la autoridad de Dios. Con fervor, busca conocer la voluntad de su Padre. No dice: «Quiero ser crucificado; tengo que beber de la copa». Simplemente insiste en obedecer. De hecho, dice: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú» (Mateo 26:39, RVR1960).

Como siervos de Dios, es fundamental tener una experiencia personal y un encuentro con la autoridad. Conocer y comprender la autoridad es tan práctico como comprender la salvación, pero es una lección más profunda. Antes de poder trabajar para Dios de manera efectiva, debemos ser derrocados por su autoridad. Toda nuestra relación con Dios está regulada por si hemos tenido o no un encuentro con su autoridad. Una vez que hemos tenido ese encuentro, nos encontraremos con la autoridad en todas partes. Al estar sujetos a la autoridad divina, Dios puede comenzar a utilizar nuestras vidas de manera poderosa.

Continuaremos con el punto 6. Casos de rebelión en el Antiguo Testamento en el próximo post.