«Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; 26pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. 27Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio» Lucas 4:25-27
La salud y el bienestar físico es un bien primordial en la vida de los hombres, nadie sabe esto mejor que aquellos que han experimentado quebranto y dolor. Cristo es quien salva y Cristo es quien libera. El pasaje bíblico nos da dos ejemplos de milagros, uno de provisión y otro de salud.
¿Qué es un milagro?
I. El milagro anuncia el Reino de Dios (2 Reyes 5:9-12)
Naamán era un militar importante en su nación, con gente a su servicio y acostumbrado a recibir honores. Eliseo ofendió su orgullo cuando no lo recibió, sino que envió un empleado y en lugar de preparar una ceremonia solo lo mandó a bañarse en el río. Alguna vez le ha venido el pensamiento «si Dios existe realmente, y si realmente fuera tan bueno como dicen… ¿Por qué me está castigando con esta enfermedad o con escacez?» Si este es el caso, usted debe saber y creer estos dos principios:
- Las cosas malas no vienen de Dios (Santiago 1:17). Lo que nos hace sufrir es consecuencia del mal que domina la creación, no tenemos derecho de reclamarle, pero, sí poner nuestra esperanza en Dios.
- Dios en todos los tiempos ha demostrado que puede intervenir en la realidad humana de forma sobrenatural.
II. El milagro es la respuesta de Dios a la fe (1 Reyes 17:10-15)
Fue una crisis de escasez en toda la región y la viuda de Sarepta era solo una de los muchos que tenían la certeza de morir, no obstante, contra toda evidencia, ella creyó al enviado de Dios e hizo como se lo pidió.
El Señor nos pide creer contra todo razonamiento, contra todas las probabilidades, contra todo lo que otros nos digan, creer y actuar según esa fe, pero, la realidad de esa fe se comprueba por nuestras acciones.
La viuda era extranjera y no calificaba según la ley, pero, creyó y recibió lo que necesitaba. Naamán era un extranjero incrédulo, pero, recapacitó y fue sanado. Usted también puede recibir el milagro.
Dolor, enfermedad y muerte son causas de la vida humana. Naamán admitió que su necesidad era mayor que su orgullo y obedeció. La viuda ofreció al profeta el último bocado en su casa. No obstante, el Señor Jesús nos ha mostrado que la posibilidad de un milagro existe, también nos enseñó a confiar en que la fe puede obrar sanidad y milagros. ¡Hoy es el día de tu milagro! ¡Así sea Señor!







