“Y uno de los ancianos me dice: No llores: he aquí el león de la tribu de Judá, la raíz de David, que ha vencido para abrir el libro, y desatar sus siete sellos”. Apocalipsis 5:5
“Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado: En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia, Que sobreabundó en nosotros…; Descubriéndonos el misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había propuesto en sí mismo, …”. Efesios 1:6-9
INTRODUCCIÓN
Jesús es el León de la Tribu de Judá, la raíz de David (Mt 1:1-2) que apunta a su realeza y título como el Salvador y Mesías prometido. ¿Quién era Judá para merecer tan grande Honra y Bendición? Realmente Judá nunca fue nadie; pero en el plan Divino fue el comienzo para que Dios construya su plan de Salvación con una manada de gatos sin carácter Divino, solo por su amor y misericordia.
DESDE ADÁN HASTA LA HUMANIDAD
Judá, bisnieto de Abraham, fue el cuarto hijo de Jacob; Judá y sus hermanos engañan a su padre, fingiendo la muerte de José el menor, lo vende como esclavo. Al caer Adán también hizo caer a toda la humanidad separándola de la gloria de Dios. Adán, en su desobediencia, recibe la mordida del pecado, matando y deformando su naturaleza perfecta en Cristo a una salvaje, ¡Perdimos el Soplo de Vida! Y nos hicimos rebeldes e insensible ante Dios. Judá es solo el ejemplo de la caída humana sin Dios. Si Dios hace un registro de todos nuestros pecados, estamos perdidos (Salmos 130:1). Dios promete un Salvador a Adán y Eva que pisara la cabeza del enemigo (Gn 3:15-16), esta promesa pasa a Abraham y por gracia (sin merecerlo) Judá recibe esa promesa como: León, Cetro, Legislador, un linaje Real donde viene el rey David, todo esto apunta a la venida y obra de Jesucristo como Mesías, Salvador, Rey y redentor en la Cruz. Dios desea formar una manada de felinos sin carácter para exaltar su obra de Salvación a toda la humanidad.
DESDE CRISTO HASTA LA ETERNIDAD
Jesús es el León (Ap 5:5); un León y Mesías (Mt 21:4-7) será un Hijo (Is 7:14). ¿Qué implica la Obra de Cristo como Mesías Rey y Salvador? Vino a vencer la raíz del problema de la humanidad en la Cruz del calvario (Col 2:14-15); como Mesías prometido desde Adán, vino a libertarnos no de la opresión social, emocional, sino de la opresión del pecado que nos separa de Dios. (Ro 6:23; Ro 3:23); Por gracia o regalo y sin merecerlo, nos ofrece Vida Eterna mediante la Fe (Ef 2:5-9; Tito 3:3).
EL MANDATO DEL LEÓN
1) Arrepentimiento. Reconocer que somos pecadores, para experimentar por el Espíritu Santo un cambio de vida. La Convicción de pecado es por una intervención del Espíritu Santo y la Palabra, a fin de que el hombre pueda ver su vergüenza e ir a Cristo (Hch 17:30).
2) Convertíos. (Hch 3:19) o volverse a Dios.
3) Confesión de un corazón arrepentido (Ro 10:9).
4) Jesucristo cuando resucitó nos dió vida con Él (Ef 2:6; 1 Co 2:2).
5) Prediquemos el Evangelio. (Hch 1:8-9; Mr 16:15).
CONCLUSIÓN
En Adán perdimos el soplo de vida del Espíritu de Dios, haciéndonos Fieras salvajes e ingobernables y enemigos de Dios. Como Judá, éramos pecadores indignos. Por gracia tenemos vida en Cristo. (Ef 2:5). Jesús el León vino para morir y resucitar por su manada de cachorros y devolvernos la vida de Dios en nuestro corazón. El León tiene un Mandato para su manada: Hechos 1:8-9; Hechos 17:30
«Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos». Hechos 1:8-9
«Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan». Hechos 17:30






























































