«Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo». S. Mateo 13:44
Jesús comparó el reino de los cielos con un tesoro que está escondido en un campo y que un hombre encuentra. La práctica de esconder tesoros debajo de la tierra era común en Palestina, en tiempos de Jesús, ya que no existían lugares muy seguros para guardar el dinero y debido a las constantes guerras e invasiones, que habían en aquel entonces, los bancos se volvían inseguros, por lo que una opción segura era enterrar los tesoros en un campo, con la esperanza de volver un día y desenterrarlo.
La Biblia es nuestro mayor tesoro, el mejor libro que hemos podido conocer, leer y tenerlo hoy como manual de vida.
En todo esto podemos notar las enseñanzas más importantes referentes al reino de los cielos:
- La primera es, el gran gozo que el hombre experimentó al encontrarse el tesoro, obviamente la felicidad venía de haber encontrado ese gran tesoro, que lo volvería rico y a lo mejor nunca más volvería a trabajar. Así pasa con el hombre que conoce el evangelio, un gran gozo viene a su corazón, como resultado de experimentar la paz y justicia que la salvación de Cristo trae a su vida (Romanos 14:17).
- El tesoro escondido que representa el evangelio de Cristo, llegó a la vida de este hombre de manera inesperada. Este hombre había llegado a ese campo a realizar sus tareas cotidianas, ignorando lo que le esperaba; así también algunos de nosotros no buscábamos a Dios, pero, un día Él, en su infinita misericordia, se reveló a nuestras vidas y descubrimos ese gran tesoro espiritual que tenía preparado para nosotros. Por eso, Jesús les dijo un día a sus discípulos ( Juan 15:16).
- Este hombre lo perdió todo para ganarlo todo, ya que vendió todas sus propiedades para poder comprar el terreno, pero, oculto en este estaba un tesoro que lo volvería rico. Así es el reino de los cielos, donde se le pido al hombre que renuncie a su orgullo y pecado, que abandone su vida de maldad, pero, lamentablemente, muchos ven esta propuesta como perdida y realmente, es la pérdida de todo lo malo, abandonar nuestra vida de pecado para poder recibir la salvación.
Comparamos esta parábola con la experiencia de tener el libro llamado BIBLIA, como una expresión de las promesas de Dios para nuestras vidas pero, también las indicaciones para proceder y caminar en fe como hombres y mujeres, conocidos como hijos de Dios.
Celebramos tener la BIBLIA como nuestro mayor tesoro y no lo compartimos con otras celebraciones que confunden a nuestra familia.







