«15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros». Juan 14:15-17
Los seres humanos tendemos a fingir ser fuertes y querer demostrar que podemos resolver cualquier situación que se nos presente, con o sin ayuda, para no demostrar nuestra debilidad; sin embargo, hay momentos donde enfrentamos circunstancias inciertas, reconociendo en nuestra humanidad que solos no podemos. Los discípulos sabían que el Señor Jesús se iría y pensaban que quedarían sin ayuda y abandonados, pero, el mismo Señor prometió que nunca estaríamos solos, sino que vendría el Espíritu Santo, quien vendría a ser:
1. Nuestro Consuelo (v. 16a)
El caminar con el Señor en Fe no es una garantía de vivir sin dificultades; Jesucristo mismo afirmó que en este mundo tendremos aflicciones, pero, la confianza de que Cristo venció y que la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas nos dará el consuelo mdash; alividio o ayuda cuando estamos en tristeza — que necesitamos, nos sostiene en esperanza viva.
2. Nuestra Compañía (v. 16b-17)
Hay momentos en que nos sentimos solos aún estamos acompañados. La promesa del Señor es que la presencia del Espíritu Santo en vidas estará SIEMPRE, no solo junto a nosotros, sino, EN nosotros (morar, habitar).
3. Nuestra Guía (Juan 16:13)
Cuando el Espíritu Santo viene a morar en nuestras vidas trae dirección, pero, no hacia cualquier camino que queramos tomar, sino hacia la VERDAD. Jesús mismo declara que Él es el camino, la verdad y la vida. Es decir, quien tiene al Espíritu Santo es guiado cada día a CRISTO, se aparta del pecado, de lo malo y no toma decisiones que lo alejen de Él.
4. Nuestra Fortaleza
Todo aquel que intenta hacer algo con sus propias fuerzas no llegará muy lejos, quizás alcance un poco más que otros, pero, no la plenitud. Esto debido a que a toda persona le llega el momento en que dice «no puedo más»; el Espíritu Santo es quien nos da esa capacidad para resistir y persistir, para producir cada día en nosotros un fruto nuevo (Gálatas 5:22-23).
Como personas, necesitamos anhelar cada día al Espíritu Santo, que la promesa de Jesucristo se vea cumplida en nosotros como se dio en la iglesia primitiva; que cuando estemos tristes, solos, desorientados, sin saber qué decidir, sin fuerzas y a punto de «tirar la toalla» vayamos a Él, pues, siendo DIOS conoce todo en nosotros y es el único que tiene el Poder para ayudarnos.
Oremos juntos
Señor Jesús, te doy gracias por enviar a tu Espíritu Santo para que sea mi consuelo, mi compañía, mi guía y mi fortaleza. Hoy te pido perdón por todas las veces que te fallado y he pecado contra ti, hoy me arrepiento y te pido que tu Espíritu Santo venga a morar en mi para ver la promesa cumplida. En el nombre de Cristo Jesús… Amén







