«6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». Filipenses 4:6-7
En una oportunidad Charles Spurgeon, conocido como el príncipe de los predicadores, comentó: «Cuando me preguntan ¿Qué es más importante en la respiración: inhalar o exhalar?» Así mismo, para que nuestro espíritu tenga vida y pueda crecer en la fe cristiana, es necesario orar y leer la Biblia. Sobre la oración debemos saber y entender lo siguiente:
La carne no pide orar (Gálatas 5:17)
Cuando se nos enseña acerca del arrepentimiento se nos señala la verdad absoluta que expresa Romanos 3:23 «Todos somos pecadores», consecuencias de esto es que nuestra carne rechaza lo espiritual; paradójicamente, esta es una guía de de cómo saber vivir, pues, debemos hacer todo lo que la carne odia.
El Espíritu nos enseña a orar (Romanos 8:26 NTV)
No necesitamos ser muy inteligentes o elocuentes para orar, la persona más «incapaz» y débil puede orar, porque no es por mérito nuestro; debemos desear al Espíritu Santo y Él, que no solo es consolador y ayudador sino que también es nuestra guía, nos enseña como debemos orar.
Orar es un asunto de todo momento (v6; 1 Tesalonicenses 5:16)
Debemos orar sin importar el ánimo o cansancio («no se inquieten») y el momento que estemos atravesando («en toda ocasión», «orar sin cesar»); ya sea que estemos decepcionados, confundidos, con presiones o cansados, debemos orar; pues, nos conviene y es un mandato del Señor. Y es que, precisamente el Señor, nos dice que presentemos nuestras peticiones, que roguemos a Él y para esto, la gratitud es la puerta de entrada.
«Cuando el gozo y la oración están casados, el primer hijo es la gratitud» Charles Spurgeon
Orar no es en vano, tiene resultados favorables (v7; 1 Juan 5:14-15)
Claramente existe una condición fundamental, esta es pedir conforme a la voluntad de Dios, pero, esto está resuelto si hacemos lo que se enseñó en el punto 2, buscar la guía del Espíritu Santo. El efecto de la oración correcta es que el Señor nos oye y recibe nuestras peticiones, aunque no siempre recibimos la respuesta que queremos ni como la queremos, el Señor nos da paz y guardará nuestros corazones para saber entender que su voluntad es buena, agradable y perfecta. Por ello, Él nos da lo que Él sabe que necesitamos y no lo que siempre queremos.
Terminamos reflexionando diciendo que, para toda persona es innato suplicar en momentos difíciles y algunos, incluso, agradecen lo bueno; pero, esto es insuficiente, ya que la Palabra de Dios nos enseña la forma correcta y lo que esto implica. Necesitamos entender la importancia de la oración de la forma correcta, tener esta comunicación directa con el Padre, con el único mediador Jesucristo y guiados por el Espíritu Santo, con corazones sinceros, creyendo con fe firme y esperanza inagotable que Él nos oye y tiene respuesta para nosotros.
Oremos juntos
Señor Jesús, ahora entiendo que no puedo vivir sin tu ayuda, enséñame con tu Espíritu Santo a orar, enséñame a entender que a veces pido cosas que no me convienen y por eso no recibo la respuesta que espero. Pero, en todas las cosas, me rindo a ti creyendo que tú me escuchas… De ahora en adelante, decido hablar contigo antes de cualquier decisión que vaya a tomar y hacer de la oración mi prioridad. Amén.







