El evangelio de Lucas capítulo 19, del versículo 1 al 10, narra la historia de Zaqueo el jefe de los publicanos, recaudador de impuesto al servicio de Roma, era un hombre rico, vivía cómodamente, sin embargo, nada de lo que tenía le era suficiente, ni aún sus riquezas podían llenarle y esto lo llevó a tener un encuentro con Cristo. Cuando Jesús entró en la casa de Zaqueo hubo cambios en su vida, veamos 4 aspectos en cuanto a su transformación:
1. Reconocimiento
Zaqueo, en un momento de su vida, se dió cuenta de que, aunque en su casa exterior podía tener todo lo que el dinero podía comprar, en su casa interna – su corazón – le faltaba lo más importante… Tener a Jesús allí. Los publicanos representan a los seres humanos separados de Dios, ligados a los bienes materiales, buscando satisfacer su propio deseo, pero, nada de esto puede saciar su alma. Hoy puedes detenerte y hacerte estas preguntas: ¿Cómo estoy delante de Dios? ¿Quién habita en mi casa, mi corazón?
2. Accionar
Cuando Zaqueo reconoció su condición (Lucas 19:3-4), procuró ver a Jesús, y este ver no se trata solo de mirar, implica: saber, conocer quien era aquel que lo podía transformar. Esto lo llevó a vencer los obstáculos. Pregúntate: ¿Estoy procurando ver a Jesús? ¿Estoy venciendo los obstáculos que me impiden acercarme a Él?
3. Jesús le ve y le habla
Lucas 19:5. Aquí «ver» va más allá de mirar, Jesús conoció la condición en que se encontraba Zaqueo, su necesidad espiritual. Jesús le habla a Zaqueo y le dice: «Zaqueo, date prisa, desciende porque es necesario que yo pose en tu casa»; así como Jesús vió como se encontraba Zaqueo, así hoy nuestro Señor conoce la necesidad que hay en ti, Él más que nadie sabe la situación en la que te encuentras y te dice: date prisa, apresúrate, actúa con prontitud, desciende, baja de la posición de donde estás y ven hacia mí, porque es necesario, conviene, es preciso que YO pose (me quede, more, permanezca, viva en tu casa – corazón), es una necesidad imperante.
4. Respuesta al llamado
En Lucas 19, versículos 6 al 10 narra como Zaqueo descendió a prisa y le recibió gozoso; Jesús vino a salvarte y transformar tu vida, tu futuro depende de ti, ¿harás como Zaqueo que bajó de prisa y le recibió con gozo?
Tú decides, si dejas que Jesús pose en tu casa, en tu corazón.







