Discipulado

Quien suple nuestras necesidades

«14 Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre.
15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.
16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;
17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias». San Mateo 8:14-17

El propósito fundamental por el que Jesús vino a la tierra es la salvación de la humanidad, rescatarla de la muerte espiritual, pero, junto con tal gran regalo sustenta integralmente al nuevo hombre y es especialista en obrar en sanidades y milagros físicos a sus hijos. Esta experiencia en la casa de Pedro lo demuestra y de ella es posible destacar:

I. JESÚS VIENE A NUESTRO ENCUENTRO

Jesús está siempre dispuesto a entrar y habitar en un corazón que se entregue a Él, pero, su hospedaje además de incondicional es transformador (Tito 3:4-5). Todas las personas y grupos familiares califican y son dignas ante los ojos de Jesús para él habitar y glorificarse en medio de ellas, el mismo que cuidó de la suegra de Pedro ayer, hoy cuida de nosotros.

II. JESÚS ES SENSIBLE A NUESTRAS NECESIDADES

Al ver a la suegra de Pedro postrada y enferma no pasó para él desapercibida, de seguro su visita se debía a otro asunto, pero ella le movió a misericordia. Actualmente, como sus hijos podemos estar buscando a Jesús tal vez por otro “asunto o motivo”, pero, Él se compadece de nosotros en el área de la salud física, (Mt 6:7-8) reconoce nuestra necesidad y está dispuesto a atenderla.

III. EL TOQUE DE JESÚS LA SANÓ Y LEVANTÓ

El toque de Dios siempre va ser extraordinario, sobrecogedor, que no se puede expresar con palabras, muchas veces la enfermedad hace que nos postremos y no tengamos esperanza, nos sintamos indefensos, pero su mano viene para echar fuera todo tenemos, reconocer que Jesús es Dios y puede romper con todo diagnóstico, malestar, dolor con todo aquello que ya no nos pertenece y que se levanta en nuestra contra (Is 41:10).

IV. LA SANIDAD FUE CORRESPONDIDA CON AGRADECIMIENTO (1Co 15:58)

Una vez sanada la suegra de Pedro no quiso hacer otra cosa, más que expresar su agradecimiento al Señor y Sanador; de igual forma el apóstol Pedro nos llama a estar firmes y ser constantes en cuanto la búsqueda y obra de Dios. Independientemente de nuestra realidad buscar y servir a Dios integralmente debe ser nuestra prioridad (reflexione cómo podemos servir a Dios).

¡El Señor obra en sanidades y milagros en este tiempo para aquel que cree que Dios lo puede hacer. La evidencia de estos cuatro indicadores en nuestra vida son la clave para entender que el Reino de los cielos se está estableciendo en nosotros, esforcémonos por vivir en ellos!

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