«El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos». Lucas 4:18 RVR1960
A veces no entendemos porque somos rebeldes a Dios, o porque herimos a nuestros seres amados, o porque no crecemos en el Señor… Aunque Israel era el pueblo de Dios, a veces su actitud hacia Dios era la de un pueblo pagano, a veces comparado con Sodoma y Gomorra… ¿Por qué? Es esencial un acercamiento genuino a Dios, donde permitimos su obra en los más profundo de nuestro ser.
Propósito de la Sanidad del Alma
- Una vida sana: Hablamos de una sanidad integral en el cuerpo, alma y espíritu. Por ejemplo: la falta de perdón produce múltiples enfermedades (en el corazón, la piel, parálisis, tumores, entre otros), otro ejemplo lo encontramos en 1 Samuel 1:1-7, Ana la esposa de Elcana.
- Una vida santa: Una vida que camina en la voluntad de Dios, una vida en la presencia de Dios. La santidad es el resultado de un corazón sano y restaurado.
- Una vida de servicio: Es llevar fruto para Dios, ser vasijas que portan la gloria de Dios, que llevan la unción del Espíritu Santo, el apóstol Pedro lo dijo: “de lo que tengo te doy”. La sanidad interior nos hace instrumentos de Dios.
El Fundamento de la Sanidad Interior
- El sacrificio de Cristo (Isaías 53:4-5): Jesús sufrió todo esto no sólo para darnos seguridad de la salvación eterna en el cielo, sino, para darnos sanidad aquí en la Tierra: “llevó nuestras enfermedades… sufrió nuestros dolores… por su llaga fuimos nosotros curados…”. Esto lo demostró Jesús aún en su ministerio terrenal antes de la cruz: Lucas 4:16-19, la frase: “Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón”.
- La Palabra de Dios (Salmos 107:20 y Hebreos 4:12): La Palabra de Dios produce vida, es cortante (como un bisturí que corta los tumores del pecado), genera orden en la estructura del ser humano (espíritu, alma y cuerpo) y saca a la luz las malas intenciones de nuestro corazón…
- La acción sobrenatural del Espíritu Santo (Isaías 61:1-4): Este pasaje nos expresa la voluntad de Dios para su pueblo como es la sanidad del corazón, sanidad física, libertad para aquellos que están en cárceles espirituales, consolación, gozo, reedificación, restauración… Hoy día estamos en el ministerio del Espíritu Santo y esto es lo que Él quiere traer a su pueblo.
Concluimos diciendo que «perdonar» es un estilo de vida, nos acerca a Dios, nos libra de la amargura, de la tristeza y trae sanidad y libertad. La sanidad interior nos conduce por el camino del propósito divino… y esa sanidad, esa libertad, será cada vez mayor, como un bálsamo del Dios sanador y restaurador, que nos impulsa y fortalece a seguir por la senda del llamado del Señor Jesús.
Oremos
Señor Jesús, reconozco que te necesito, solo tú puedes sanar mi espíritu, mi alma y mi cuerpo, solo tu sangre puede limpiarme de todos mis pecados. Hoy reconozco que te he fallado, me arrepiento de mis pecados, decido perdonar a todos aquellos que me han hecho daño. Espíritu Santo ayúdame a caminar libre de opresión. Hoy te acepto como mi único y suficiente Salvador, recibo tu sanidad en el nombre de Cristo Jesús. Amén.







