Estudiando el pasaje de Colosenses capítulo 3 versículos 5 al 14, vemos como el apóstol Pablo exhorta a los fieles a que no se dejen gobernar por el pecado, sino que, por el contrario, le vayan dando muerte. Darle muerte al pecado no significa acabar con él de golpe, ya que esto es imposible en este mundo terrenal; demanda entrega y disposición, pues esto no lo vamos a lograr con nuestras propias fuerzas, sino por el Poder del Espíritu Santo. Morir a la carne significa decir «No» continuamente al pecado y a la tentación. Veamos que nos quiere enseñar el Señor a través de esta hermosa palabra:
Debemos desechar todas las actitudes que no agraden a Dios
En Efesios 4:22, el apóstol Pablo especifica algunas de esas actitudes incorrectas que debemos dejar y también añade la advertencia de que a causa de estos malos hábitos viene la ira de Dios. Al vivir bajo estas prácticas pecaminosas nos apartamos de Dios y además, nos lleva a la muerte física y espiritual (2 Corintios 7:10).
Debemos vivir conforme a la Palabra de Dios
Efesios 4:23-24 declara que este nuevo hombre es conforme a la imagen del que lo creó, es decir, conforme al modelo de Cristo. Para tener un nuevo estilo de vida, hay que cambiar nuestra antigua manera de vivir. Esto se logra escudriñando la Palabra de Dios y dedicando tiempo a la oración, para que el Espíritu Santo nos ayude en el proceso de transformación (Romanos 12:2), renovando nuestro entendimiento diariamente para poder caminar en la voluntad de Dios.
El sello de esta nueva vida es el Amor
En este nuevo estilo de vida se evidencia el amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo (Mateo 22:37-39). En nuestra antigua manera de vivir, crecimos en una sociedad donde no hay amor, donde predomina el egoísmo, el egocentrismo, la ley del más fuerte y la maldad; pero, en esta nueva vida el Señor nos insta a vivir bajo el vínculo perfecto que es el amor, primero a Dios y a Su Palabra y segundo al prójimo; aún a aquellos que nos hicieron o hacen daño.
Hoy tienes la oportunidad de cambiar el rumbo de tu vida
Hoy tienes la oportunidad de cambiar el rumbo de tu vida, solo acércate a Jesús, recíbelo en tu corazón, invítalo a entrar en tu casa y deja que Él te guíe, a través de su infinito amor, para encontrar el camino a la verdadera felicidad.







