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Amando al Prójimo, parte 3

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«¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre». Salmos‬ ‭73‬:‭25‬-‭26‬ ‭RVR1960‬‬

El pan diario que estaremos compartiendo por esta temporada estará enfocado a amar al prójimo, pero para poder amar al prójimo sanamente debemos amar a Dios. Amar a Dios es ponerlo en primer lugar en nuestras vidas. El mandamiento número uno es amar a Dios «con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas». Es un amor incondicional como el amor de Dios por nosotros. Dios debe ser nuestra prioridad en todas las cosas que hagamos y proyectemos. Si amamos a Dios con todo el corazón, el alma, la mente y las fuerzas, no permitiremos que otras cosas se interpongan. Nuestro amor por Dios se manifiesta amando a las personas, y no amando las cosas del mundo. El salmista dijo* «Fuera de ti nada deseo en la tierra»* o dice la canción de Marcos Brunet “Cristo Jesús eres mi plenitud, Si te tengo a ti lo tengo todo”, si Dios es con nosotros, no hay cabida para el temor. No podemos amar este mundo actual y a Dios al mismo tiempo; el amor por lo que el mundo ofrece nos llevará por el mal camino, solo a través de amar a nuestro Señor Jesucristo llegaremos al Padre y podremos ser de bendición a nuestro prójimo.

Reflexionemos

¿Si decimos que amamos a Dios debemos mostrarlo amando lo que Dios ama, a nuestro prójimo, esto incluye a aquellos que nos han hecho vivir momentos amargos, le amamos a ellos también?

Oremos

Amado Dios Todopoderoso gracias por amarnos incondicionalmente, por entregar a tu unigénito hijo, nuestro Señor Jesucristo para poder así alcanzar tu amor, hoy te pedimos perdón cuando no amamos como tú lo has hecho por nosotros y te rogamos que nos llenes de tu Santo Espíritu para amarte a ti primeramente y luego a nuestro prójimo y ser instrumentos en tus manos. Amén.

Ps Ana y Eliu Siso

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