«5Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de Él es mi esperanza.
6Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.
7En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte y mi refugio.
8Esperad en Él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de Él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.Selah«. Salmos 62:5-8
Estamos viviendo como iglesia una temporada muy difícil y angustiosa, donde la opresión y la adversidad es tan intensa, que la lucha consume nuestras energías y nuestros recursos emocionales y económicos, pareciera que no vemos el final de la prueba.
No parece justo que hombres y mujeres, que aman al Señor y le sirven, pasen por penurias tras penurias; esperamos que nuestras vidas sean más fáciles, porque tenemos a Jesús como Señor y Salvador, pero, a veces las cosas parecen empeorar en vez de mejorar.
En esos momentos, podemos buscar alternativas para solucionar o solventar las pruebas llamando a médicos, amigos, financistas o cualquier otro medio que creamos pueden ayudarnos, dándonos algún tipo de remedio, pero, es el momento oportuno de correr al Señor buscando Su Refugio.
Es el momento oportuno de correr al Señor buscando Su Refugio.
Si creemos en la soberanía de Dios, entonces, debemos abrazar también el concepto de que Él está en control de nuestras vidas en todo momento. Absolutamente nada escapa de Su mirada amorosa a nuestras vidas, Él sabe y se preocupa por nosotros.
Cuando buscamos al Señor en los momentos de prueba en nuestra vida, estamos expresando nuestra confianza en su habilidad para protegernos y mantenernos, aún cuando nos sintamos sumergidos en el dolor. Él está con nosotros y nunca nos abandonará. Aunque no te sientas bien en este momento, Él usa cada segundo de dolor para nuestro bien mayor.
Él está con nosotros y nunca nos abandonará.
Es nuestra responsabilidad dirigirnos en primer lugar a Él, aunque podemos buscar ayuda y ánimo en amigos o hermanos, debemos centrar nuestra atención en aquel que tiene el control y puede mantenernos durante los momentos más difíciles de nuestra vida. Estar ante Dios da paz y alivio en esos momentos. No hay ninguna otra cosa que nos pueda dar esa paz tan profunda. Dios siempre escucha a los que ponen su confianza en Él. Dios no nos abandona en nuestra hora de necesidad.
Oremos
Padre en estos momentos donde la batalla se hace fuerte, corro a ti porque Tú eres mi refiguio, en ti puedo estar tranquilo y descansar. Solo Tú me puedes dar la confianza de que todo va a pasar y que tienes cuidado de mi, dame la fuerza en estos momentos, la energía y la provisión de todo lo que me haga falta. Sé que lo que estoy pasando va a obrar para bien. Pongo mi confianza en ti porque Tú eres mi guardador, en el nombre de Jesús… Amén.
Pregúntate…
Ante la adversidad, ¿cuál debe ser la primera opción para acudir?
¿Qué le pasa a nuestra vida cuando está ante la presencia de Dios?










