Blog

El Profeta Elías, un hombre como nosotros

Traveler in heavy rain

“El profeta Elías era un hombre como nosotros, y cuando oró con fervor pidiendo que no lloviera, dejó de llover sobre la tierra durante tres años y medio. Después, cuando oró otra vez, volvió a llover, y la tierra dio su cosecha.”
‭‭Santiago‬ ‭5‬:‭17‬-‭18‬ ‭DHH94I‬‬

El profeta Elías un hombre como nosotros. Se destaca como uno de los más grandes profetas, por sus oraciones, milagros y manifestaciones del poder de Dios a través de su vida, por ser arrebatado a la presencia de Dios sin ver muerte, para muchos considerado amigo de Dios, son muchos sus atributos, pero también es reconocido como un hombre sujeto a pasiones al igual que nosotros, que de un momento a otro nos dejamos llevar por nuestras emociones y no sentimos incompetentes, solos, tristes entre muchas otras emociones que nos toca enfrentar a diario. Hoy vivimos en un tiempo en que las emociones son más importantes que las razones. Queremos explicar lo vivido, dando repuestas sentimentales, emotivas; cuando deberíamos vivir ajustados a la Palabra de Dios, donde se nos enseña que no es por las emociones que sintamos, sino por fe. No nos detenemos a pensar que, para tener las obras de Elías, debemos vivir como él lo hizo, mantener una relación estrecha con nuestro Creador y sobre todo cuando nos sintamos dominados por nuestras emociones y no por el Espíritu Santo. Al igual que Elías luchó con sus emociones rindiéndose a la guía de Dios, debemos hacer nosotros para poder disfrutar de lo sobrenatural que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Reflexionemos

¿Cuándo se ha sentido sometido por las emociones, qué hace para enfrentarlo? ¿A quién acude cuando se siente solo, triste?
En quien pongamos nuestro enfoque de allí dependerá nuestra paz.

Oremos

Amado Padre Celestial, gracias por manifestar tu amor y misericordia cada día a nuestras vidas, reconocemos nuestra falta de fe, sobre todo cuando nos dejamos arrastrar por nuestras emociones, hoy te pido nos ayudes a mantener el enfoque en ti, dependiendo de la fe en ti y no de las emociones.

Compartir