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Inmortales en Dios

«Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano». Juan 10:27-28

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Inmortales en Dios por Ps. Ana María de Siso

La salvación del cristiano es el cien por ciento la obra de Dios. El hombre no contribuye en nada a ella. Nuestra salvación está basada en la obra terminada de Jesucristo en la cruz. Su resurrección demuestra su sacrificio por nuestros pecados, fue aceptable a Dios el Padre. Venimos sin ningún mérito, ninguna virtud, o cualquier cosa buena que nos haga lucir bien ante los ojos de Dios.

Jesús es el buen pastor que nos cuida, nos guía, nos alimenta y conduce en nuestro peregrinar en esta tierra. El texto base dice: “Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco”, es interesante ver como nos cuida el Señor porque su naturaleza es ser un guía que nos conduce para que no tropecemos, y no solo eso, sino que Él nos ha dado promesas para todo lo que es eterno.

Vida eterna es algo que proviene directamente de parte del Señor, donde te posiciona en una vida que excede lo natural. El texto de Juan continúa diciendo Jesús: “Y yo les doy vida eterna”, es una promesa de Jesús para cada uno de nosotros, en otras palabras, si hay algo seguro en Dios, es que, si permanecemos fieles a él, hay garantía de vida eterna.

La vida eterna no es simplemente vida que nunca termina, sino una plenitud de vida que no tiene fin.

En el Nuevo Testamento, la palabra griega más frecuentemente traducida como «eterna» es aionios, significa interminable, pero también se enfoca en la calidad o características de lo que es eterno. Combinado con el griego zoe para «vida», que indica no solo la existencia biológica sino una plenitud o autenticidad de la vida, «vida eterna» incluye tanto las ideas de calidad como de cantidad de vida. La vida eterna no es simplemente vida que nunca termina, sino una plenitud de vida que no tiene fin. De hecho, en muchos sentidos, la vida eterna realmente no tiene nada que ver con el tiempo, ya que se puede experimentar aparte del tiempo y dentro del tiempo, sabiendo que Dios es el tiempo y el habita en eternidad. Recuerda, nadie puede arrebatarte de su mano.

Oremos

Bendito Dios y Padre celestial quiero darte gracias por todo lo que has hecho por mí, dando a tu hijo Jesucristo para que me redimiera de todo pecado y nos diera salvación, pero sobre todo vida eterna en Cristo Jesús.

Pregunta para compartir en el Altar Familiar:

¿Por qué somos inmortales en Dios? Explique.

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