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La Victoria está en camino

«Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron». Josué 6:16 (leer vv. 1-20).

En el caso de Jericó. Dios dijo: «¡He entregado en tus manos a Jericó, y a su rey con sus guerreros!». Seguramente, Josué miró aquella imponente ciudad con su muralla impenetrable y pensó: ¡A mí no me parece mía! El mensaje de Dios era: «La victoria ya es de ustedes, pero quiero que hagan algunas cosas para tomarla».

Dios suele dirigirnos en maneras similares. En las batallas que enfrentamos, la victoria ya es nuestra por posición, pero no podemos alcanzarla si no cooperamos con el Señor. Dios ha vencido a todos nuestros enemigos mediante la sangre del Cordero, Jesucristo, pero algunas victorias nos corresponden a nosotros; no solo podemos tenerlas, sino que debemos tomarlas. Aquí tenemos algunas sugerencias para poseer las victorias que son nuestras gracias a Cristo:

Toma las armas para la batalla

Estos hombres estaban armados con espadas. La Palabra es nuestra espada (ver Ef. 6:17). Jamás poseeremos nuestras victorias sin ella. (Leer Josué 6: 3, 9).

No te apartes del camino

Continúa «marchando» en el centro de la voluntad de Dios. No te rindas ni pierdas la esperanza. La batalla es del Señor y Él será fiel. No solo te dará la victoria si permaneces fiel, sino que tampoco desperdiciará un momento de la batalla. (Leer Josué 6:3,14).

Mantente cerca de tu batallón

Marcha cerca de tus compañeros vencedores, aquellos dedicados a vivir en fe y en victoria. Ganamos muy pocas batallas desconectados de otros vencedores en Cristo. Recuerda, no todos los que están en Cristo van detrás de la victoria. Ten cuidado de no rodearte solo de víctimas. (Leer Josué 6:13).

Mantente alerta

Evita contundentemente aquellas cosas que sabes que serán tu destrucción. Casi siempre, somos muy conscientes de los posibles obstáculos.

El enemigo suele envolver las tentaciones en paquetes apetecibles, coloridos o sensuales, ¡pero aléjate (ver v. 18) por tu propio bien! Estos pasos no son fáciles, pero la vida victoriosa vale el esfuerzo. ¿Te parece que Josué y los israelitas preferían quedarse en casa y leer sobre cómo fue el derrumbe de la pared, o piensas que se quedaron atónitos y se sintieron privilegiados de participar y observar a Dios en acción de primera mano?

Queremos estar en el centro de las victorias de Dios. No hay manera de que esto sea posible si no estamos en medio del campo de batalla. ¿Quieres un poquito de motivación extra? Estos pasos no solo nos llevan a la victoria. ¡Cada uno representa una victoria en sí mismo! Hasta que llegue el gran momento, resiste. ¡La victoria está en camino!

Oración

Padre en el nombre de Jesús hoy que estamos en medio del campo de batalla ayúdanos a estar alertas, armados con tu palabra, en obediencia y en el lugar indicado para poder así disfrutar de la victoria que has prometido para nuestras vidas.

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