«Dios, en su bondad, me enseñó cómo edificar con pericia. Yo puse los cimientos y otro edificó encima. El que edifica encima tiene que andar con cuidado, porque nadie puede poner otro cimiento que el que ya está puesto: Jesucristo. Hay varias clases de materiales que pueden emplearse al construir sobre cimiento. Algunos usan oro, plata o piedras preciosas; otros, madera, heno y hasta hojarasca. El día en que Cristo juzgue se sabrá qué material han empleado los constructores. Cada obra será pasada por fuego para que se sepa su verdadero valor perdurable. Entonces los constructores que hayan sobreedificado con material perdurable, cuya obra estará todavía en pie, recibirán su recompensa. Pero, si el fuego consume el edificio, el constructor sufrirá una gran pérdida. Se salvará sí, pero como el que escapa de un edificio en llamas”. 1 Corintios 3:10-15, NTV
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Lo Temporal contra lo Eterno por Ps. Rafael Gutiérrez
La tentación de muchos de nosotros es aspirar y trabajar por éxitos temporales, por un reino propio, aquí y ahora, pero, Dios siempre está obrando en pro del eterno rango del individuo (partícipes de su gloria) y de Su propia gloria eterna. A medida que una persona se acerca más al final de sus días, se hace más susceptible a las verdades espirituales. A través de los años sus perspectivas cambian. A medida que las sombras del anochecer van avanzando, su sistema de valores va siendo revisado. Las cosas que antes eran tan preciadas, ahora parecen menos importantes. Los sueños codiciados del pasado pierden su encanto y fascinación. Dicha persona ha crecido en sabiduría. Al reflexionar, se da cuenta de las indiscreciones cometidas, sus desatinos y fallas y se verá tentada a sumergirse en un remordimiento vano. En dicho estado mental, no se da cuenta que la vida está diseñada primordialmente para aprender amor ágape, y no para éxitos desde el punto de vista del mundo; por lo tanto, desea poder volver a vivir su vida otra vez, pero, ahora usando la sabiduría que obtuvo de la vida. Dicho individuo puede tener la sensación de que para él, la vida ha sido un total fracaso. Desde el punto de vista de Dios, si uno ha aprendido amor, no hay ninguna razón en volver a vivir la vida otra vez, ya que el verdadero propósito de la vida se ha llevado a cabo. “Porque la vida, con todo lo que otorga en alegría o aflicciones, esperanza y temor, no es más que la oportunidad para alcanzar la recompensa de aprender amor” Browning.
La persona que haya logrado el éxito más espectacular, sin que haya llegado a aprender amor al final de su vida, es un total fracasado. No hay que envidiar a aquellos que son el centro de la fama o con intelectos deslumbrantes, o a los que han acumulado mucha riqueza y lo que ésta conlleva. Si ellos no han aprendido amor en el proceso, sus vidas son un desastre. El Salmo 37 ilustra muy bien esta verdad. La vida es para aprender amor, no para placeres sensuales, o para acumular riquezas o fama; no para fundar grandes imperios manufactureros, comerciales o militares, o para ganar poder en la política. No es con el fin de explorar, viajar y conquistar otros planetas del espacio. No para aprender ciencia, historia, economía, filosofía o aun teología; no para proclamar elocuentes discursos, predicar maravillosos sermones o realizar grandes campañas religiosas; no para establecer instituciones tales como hospitales, iglesias, escuelas y universidades; no para publicar libros, revistas y periódicos. Todo esto sólo tiene valor cuando contribuye al aprendizaje y a la práctica del amor.
Oremos
Señor te damos gracias por qué tú nos permites vivir esta vida, ayúdanos a aprender a amar a practicar el amor que es lo esencial que es lo eterno el cual es el propósito principal de vivir en esta vida te lo pedimos en el nombre de Jesús, amén.
Preguntas para compartir en grupo:
1. ¿Cómo es considerada una vida que ha tenido éxito pero no ha aprendido a amar?
2. Según Browning ¿la vida es una oportunidad para qué?










