“Se cumplió así la Escritura que dice: Creyó Abrahán a Dios y esto le valió que Dios le concediera su amistad, y por eso se lo llamó “amigo de Dios”.”
SANTIAGO 2:23 BHTI
Ser amigo de Dios, es un alto honor, más que un título o reconocimiento. Todos tenemos a nuestro amigo fiel, Dios, con quien podemos contar en todo momento y en todo lugar, eso es muy hermoso, poderoso y trae paz a nuestros corazones; pero otra cosa es ser amigo de Dios, hay muchos enemigos de Dios, pero, la Biblia habla de algunos hombres que fueron considerados amigos de Dios, hoy resalto a Abraham, fue un hombre que creyó, confió y sobre todo obedeció a lo que Dios le pidió. En Isaías 41:8 el mismo Dios declara: “Abraham mi amigo” que más alto honor la de este hombre, lo que trajo bendición a su descendencia aún hasta nuestros días, incluyéndonos a nosotros. Así que si queremos ser reconocidos como amigos de Dios, debemos creer, confiar y obedecer y sobre todo en las situaciones adversas que nos toque vivir.
Reflexionemos
¿Qué tanto queremos ser considerados amigos de Dios? ¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestro Isaac? ¿Seguirle a pesar de que no estén claro los indicadores humanos?
Oremos
Amado Señor Jesucristo, mil gracias por extender la oportunidad a todos a ser tus amigos y confiarnos aún lo profundo de Dios Padre. Perdona cuando no hemos valorado esta gran bendición, siendo en repetidas ocasiones desobedientes. Te pido que fortalezcas mi fe para creer, confiar y obedecer en todo momento y en cualquier lugar.
Ps Ana y Eliu Siso










