«Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas».Apocalipsis 21:5
Una de las características del Señor en su atributo de Omnipotente es que tiene la capacidad de hacer todo nuevo, a través de nuestra vida cristiana o de creyentes en Cristo, Dios ha transformado nuestras vidas haciendo todo nuevo, así como la nueva criatura que se describe en 2 Corintios 5:17 que dice: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas». La frase «de modo que» nos lleva a los versículos 14 al 16 donde Pablo nos dice que todos los creyentes han muerto con Cristo y ya no viven para sí mismos. Nuestras vidas ya no son de este mundo, ahora son espirituales. Nuestra «muerte» es la de la vieja naturaleza pecaminosa que fue clavada en la cruz con Cristo. Fue sepultada con él, y así como él fue resucitado por el padre, así también nosotros somos levantados para «andar en vida nueva» Esa nueva persona que fue levantada es la que Pablo menciona en 2 Corintios 5:17 como la «nueva criatura».
Para entender la nueva criatura, primero debemos entender que en realidad es una creación, algo creado por Dios. Juan 1:13 nos dice que este nuevo nacimiento se produjo por la voluntad de Dios. No hemos heredado la naturaleza nueva, no decidimos re-crearnos a nosotros mismos una vez más, ni tampoco Dios limpió nuestra vieja naturaleza; él creó algo totalmente fresco y único. La nueva creación es completamente nueva, traída de la nada, al igual que todo el universo fue creado por Dios.
En segundo lugar, «las cosas viejas pasaron». Lo «viejo» se refiere a todo lo que es parte de nuestra vieja naturaleza, el orgullo natural, el amor al pecado, la confianza en las obras, y nuestras opiniones, hábitos y pasiones pasadas. Más importante aún, lo que amábamos ha muerto, especialmente el máximo amor a uno mismo y con ellos la jactancia, la auto-promoción y la auto-justificación. La nueva criatura ve externamente y pone su mirada en Cristo en lugar de verse interiormente a sí mismo. Las cosas viejas murieron, se clavaron en la cruz con nuestra naturaleza pecaminosa.
Al igual que ha pasado lo viejo, «¡lo nuevo ha llegado!». Las cosas viejas y muertas se reemplazan con cosas nuevas, llenas de vida y de la gloria de Dios. Esto es un adelanto de la plenitud gloriosa de la eternidad que habla el apóstol Juan en Apocalipsis de un cielo Nuevo y una tierra nueva, donde no habrá mas llanto, ni tristeza, ni dolor, donde el pecado ya no será lo que aflija pero de esto ya no se tendrá más memoria, por que el mismo Dios una vez más hace cumplir lo prometido y hace todo nuevo. En la eternidad todo será absolutamente nuevo hasta nuestro cuerpo.
Oremos
Mi Dios y mi Señor, eres el que me has dado una nueva vida y el que has inyectado fe para creerte que estás transformándome, permíteme serte fiel y permanecer para que cuando establezcas el nuevo cielo y la nueva tierra pueda yo ser participante de esa nueva naturaleza y ser revestido de esa inmortalidad y gozar de todo lo nuevo que has preparado para mí. Amen
Pregunta para compartir en grupo:/h6>
1. ¿Cuál será mi condición cuando esté en la tierra nueva?










