“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.”
1 Juan 2:1-2 RVR1960
Para tener una relación más estrecha con Dios es imprescindible confesar nuestros pecados a diario. Sí, el pecado es una barrera en nuestra relación con Dios, pero la confesión elimina esa barrera. Cuando confesamos nuestros pecados a Dios, Él promete perdonarnos, y el perdón es lo que restaura una relación y en particular con nuestro Dios Todopoderoso. La confesión debe ser más que un “lo siento” debe haber arrepentimiento de corazón, un corazón contrito y humillado, y sobre todo cambio de actitud. Seamos los más honestos en nuestra relación con Dios, pidamos ser fortalecidos en nuestras debilidades y el Señor nos alcanzará con su amor y misericordia y fortalecerá nuestra relación con Él.
Reflexión
Evaluémonos a diario en nuestra relación con Dios. ¿Cómo es nuestro tiempo de intimidad con Dios? ¿Está basado en solo pedir? ¿O también guardamos silencio para escucharle? ¿Sentimos a diario al Espíritu de Dios confrontándonos a ser santos?
Oremos
Padre Amado, hoy venimos ante ti como lo hizo el Rey David, pidiéndote que examines nuestro corazón, tú lo conoces todo y no podemos esconder nada delante de ti, así que muéstranos cualquier cosa en nuestras vidas que te ofendan y guíanos por el camino de la vida eterna.
Pr Ana y Eliú Siso










