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Canon Doctrinal de las Asambleas de Dios. Parte 2/8

Bienvenidos a la segunda entrega de nuestra serie sobre el Canon Doctrinal de las Asambleas de Dios. En esta ocasión, profundizaremos en el segundo punto doctrinal, que trata sobre el Único Dios verdadero, manifestado en tres personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, conocido como la Deidad adorable. Esta doctrina fundamental nos revela la naturaleza divina y la relación trinitaria de Dios, según se encuentra en las Sagradas Escrituras.

Doctrina 2: El Único Dios Verdadero, la Deidad adorable

a. Definición de vocablos

Aunque las palabras «trinidad» y «personas» no se mencionan explícitamente en la Biblia, son conceptos que están en armonía con ella. Al utilizar estos términos, podemos comunicar de manera clara y precisa nuestra comprensión de la enseñanza de Cristo sobre la naturaleza de Dios, distinguiéndola de la creencia en «muchos dioses y muchos señores». Por lo tanto, podemos hablar adecuadamente de nuestro Señor Dios, que es un solo Señor, como una Trinidad o un Ser de tres personas, sin apartarnos de las enseñanzas bíblicas.

«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.» (Mateo 28:19)

«La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.» (2 Corintios 13:14)

«Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.» (Juan 14:16)

b. Distinción y relación en la Deidad

Jesucristo enseñó que existe una distinción de personas dentro de la Deidad, expresada en términos de relación: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Aunque no podemos comprender completamente esta distinción y relación en su forma exacta, la Biblia nos revela esta verdad. La relación entre las tres personas de la Deidad es inescrutable e incomprensible para nuestra mente finita. Reconocemos que hay una relación especial entre el Padre y el Hijo, entre el Hijo y el Espíritu Santo, y entre el Espíritu Santo y el Padre. Estas relaciones divinas nos ayudan a comprender mejor el amor, la comunión y la cooperación que existen dentro de la Deidad.

«Respondiendo Jesús, le dijo: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.» (Marcos 12:29)

«Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.» (Isaías 43:10)

«Y descendió el Espíritu Santo en forma corporal sobre él, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.» (Lucas 3:22)

c. Unidad del Único Ser del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Aunque hay distinciones entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, cada uno tiene una función única dentro de la Deidad. El Padre es el Engendrador, el Hijo es el Engendrado, y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. A pesar de estas distinciones, las tres personas de la Deidad están en un estado de unidad perfecta. Existe un solo Señor Dios Todopoderoso con un solo nombre.

«A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.» (Juan 1:18)

«Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.» (Juan 15:26)

«Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre; para que sean uno, así como nosotros.» (Juan 17:11)

«para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.» (Juan 17:21)

«Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.» (Zacarías 14:9)

d. Identidad y cooperación en la Deidad

Las personas de la Deidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) no son idénticas en términos de persona, pero están intrínsecamente unidas en su esencia divina. Cada una tiene su identidad y función, pero trabajan en perfecta cooperación y unidad. El Hijo está en el Padre y el Padre está en el Hijo en términos de relación. El Hijo está con el Padre y el Padre está con el Hijo en términos de confraternidad. El Padre no procede del Hijo, pero el Hijo procede del Padre en lo que respecta a la autoridad. El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo en cuanto a su naturaleza, relación, cooperación y autoridad. No existe ni opera ninguna de las personas de la Deidad de forma separada o independiente de las otras.

«Pero Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.» (Juan 5:17)

«Pero tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado.» (Juan 5:36)

«Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto.» (Juan 5:37)

«Porque el testimonio que yo tengo no es menor que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que las cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado.» (Juan 5:36-37)

«Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto.» (Juan 5:37)

«Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre que me envió.» (Juan 5:30)

e. El título Señor Jesucristo

El título «Señor Jesucristo» es exclusivo del Hijo de Dios en el Nuevo Testamento. Nunca se aplica al Padre ni al Espíritu Santo. Este título destaca la deidad y la posición única de Jesucristo como el Mesías prometido.

«Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo.» (Romanos 1:1-3)

«Había muchas cosas que escribir, pero no quiero hacerlo por medio de tinta y pluma, pues espero ir a vosotros, y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea cumplido.» (2 Juan 1:12)

En este segundo post sobre el Canon Doctrinal de las Asambleas de Dios, hemos explorado la doctrina del Único Dios verdadero, manifestado en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Hemos visto cómo la Biblia revela la Deidad adorable y cómo estas tres personas divinas se relacionan entre sí.

Hemos aprendido que, aunque los términos «trinidad» y «personas» no se encuentran explícitamente en la Biblia, son conceptos que armonizan con las enseñanzas bíblicas sobre la naturaleza de Dios. Además, hemos comprendido que las tres personas de la Deidad, aunque distintas en función y relación, existen en una unidad perfecta.

En el próximo post, continuaremos explorando el Canon Doctrinal de las Asambleas de Dios y profundizaremos en las siguientes doctrinas fundamentales. ¡No te lo pierdas!