Tema 6. Autoridad Espiritual

«Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos».

Romanos 13: 1-2

Objetivo del Tema

Que el discípulo entienda que es necesario respetar a las autoridades y que el no hacerlo acarrea consecuencias.


La autoridad es aquel atributo que tiene una persona, el cual está directamente vinculado con el cargo u oficio que esta ejerza, siendo en todos los sentidos la potestad de dar órdenes, por tener el derecho de hacerlo, y del mismo modo ser retribuido con el acatamiento y cumplimiento de dichas órdenes.

Toda autoridad proviene de Dios

Dios ha llamado a sus criaturas para vivir bajo autoridad. Él es nuestra autoridad y ha investido de autoridad a la gente en las instituciones que Él ha establecido (hogar, iglesia, estado, negocios). Dios es en todo el sentido de la palabra el Señor soberano del universo y nada puede cambiar esa realidad, su poder y autoridad rigen sobre todos los hombres. Él instituyó el gobierno civil, como observamos en Romanos 13, instituyó también el hogar y la iglesia y les dio un determinado orden de autoridad. El propósito y el carácter de estas distintas autoridades varían y cada una de estas autoridades deriva directamente de Dios, porque Dios está por encima de todo.

Puesto que Dios les ha dado autoridad a los hombres, oponerse a la autoridad es oponerse a Dios.

Las réplicas insolentes, la desobediencia, la burla, la falta de respeto, y el desafío ante una decisión (ya sea del policía, de los padres, del esposo, de los pastores o del patrón) son asuntos serios a los ojos de Dios. Esas actitudes desprecian y destruyen lo que Dios ha establecido. Por lo tanto el que resiste a la autoridad terminará viéndose las con Dios, porque Él respalda a todos aquellos a quienes les ha conferido autoridad.

El respeto a l autoridad provee protección

Desgraciadamente, debido a nuestra condición pecaminosa, a menudo pasamos por alto uno de los propósitos de la autoridad que es la protección. Nuestra tendencia es a pensar que la autoridad impide hacer lo que queremos. Cuanto más nos rebelamos, más nos ofendemos por las restricciones que se nos imponen. Nos sentimos limitados. La autoridad se nos vuelve un obstáculo.

Parece que el hijo prodigo (Lucas 15) se sintió de esta forma por lo que recogió su herencia y se marchó de su casa para poder hacer lo que le placía. Descubrió que la autoridad de su padre lo había alejado por años de las fiestas divertidas donde la gente se juntaba para tomar sus tragos. Además lo había restringido de las pasiones desenfrenadas de la vida inmoral. Pero de último, se dio cuenta también de que la autoridad de su padre lo había protegido de la pobreza, de la soledad, de la angustia, del hambre y de la enfermedad. Cuando reflexionó, comprendió la protección que le había brindado la autoridad de su padre. De allí se dio cuenta de que sería mejor para él ser un siervo dentro de las murallas protectoras de la autoridad de su padre, que ser un hijo fuera de esas murallas. En otros términos, él estaba dispuesto a darle aún más autoridad a su padre de la que había tenido antes.

Dios nos llama a honrar a nuestros padres para que nos vaya bien (Efesios 6:3). Él conoce los peligros de la independencia y de la rebeldía. En su soberanía, Él no solo estableció la autoridad, sino también decretó las consecuencias de resistir a la misma. El engaño del pecado es lo único que nos provoca ese disgusto con aquellos que Dios ha puesto en autoridad sobre nosotros.

El respeto a la autoridad se aprende en el hogar con la familia.

El primer lugar en donde toda persona debe encontrar autoridad es el hogar. A pesar de que los niños pequeños son mimados y atendidos al inicio de su vida, llega el momento en el cual ellos deben someterse a la autoridad de sus padres. Ellos deben darse cuenta de que el llorar no siempre les permitirá salirse con las suyas. Las cosas que ellos quieren tocar no siempre les convienen. La educación y la disciplina durante los primeros años de la vida determinan en gran parte la obediencia de los años por venir. Cuando el niño no aprende a someterse a sus padres cuando le dicen NO, tampoco podrá aceptar más tarde un NO de parte de su maestro, o del estado o de la iglesia o de la Biblia.

La rebelión demuestra una obra de satanás

 Satanás es el autor de la rebelión. Él deseaba el trono de Dios y quería ser como el Altísimo. Desde entonces se ha ocupado con fomentar la rebelión e incitar a cada generación a desobedecer los mandamientos de Dios. En 1 Samuel 15:22-23 Samuel reprende a Saúl a causa de su desobediencia, y declara: “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación”. Cuando hacemos las cosas a nuestra manera, nos unimos a las fuerzas del principal instigador a la rebelión en contra de la autoridad de Dios: Satanás. La rebelión en el corazón del hombre le abre las puertas al diablo para que pueda llevar a cabo su programa.

El espíritu independiente a menudo cubre su rebeldía y desobediencia con buenas intenciones.

Samuel reprendió a Saúl por haber desobedecido. Saúl respondió diciendo que él obedeció al Señor. Y era cierto que había obedecido en parte. Pero aquella obediencia parcial no pudo ocultar al rey Agag y al gran número de animales que Saúl no destruyo. Saúl recurrió entonces a un pretexto: sus buenas intenciones. Dijo que había perdonado la vida de los animales para ofrecer sacrificios al Señor. Como esto tampoco sirvió para convencer a Samuel, Saúl le echó la culpa al pueblo. Pero el Señor le reprendió en su desobediencia hasta que al fin dijo: “Yo he pecado”. Desdichadamente, Saúl no se arrepintió, y a partir de ese momento su vida fue cuesta abajo.

La vida de Saúl muestra varias características del espíritu independiente:

  •     Omitir o pasar por alto a las personas bajo cuya autoridad Dios le ha puesto.
  •    Querer el mando, pero sentirse agraviado si tiene que dar cuenta a otros.
  •    Alterar las órdenes para acomodarlas a sus intereses personales.
  •    Usar pretextos o tácticas para echarle la culpa a otras personas cuando se le pide cuentas.
  •    Dar órdenes a los demás, pero negarse a recibirlas.
  •   Resistir a Dios cuando se le reprende por haber sido desobediente.
  •    Ser duro con aquellos que están bajo su autoridad.

El respeto a la autoridad es una virtud que debe practicarse en diferentes relaciones. Nadie esta exento de la obligación a someterse

Toda persona se encuentra bajo autoridad: Esposas (1 Cor.11:3), Obreros (1Pedro 2:18), Miembros de iglesias (Heb. 13:7,17)el Pastor (1Pedro 5:5). Todos deben aprender a someterse.

Esto trae beneficios como:

  •   Pone a nuestro alcance la gracia de Dios.
  •    Nos protege de nuestro enemigo espiritual Satanás.
  • Nos da gozo en nuestras relaciones en lugar de crear tensiones.
  •   Abre la puerta para recibir consejos sabios.
  •   Nos ayuda a desarrollar otras cualidades que acompañan a la humildad.
  • Nos convierte en personas dóciles y colaboradoras.
  •   Nos libra de responsabilidades que no son nuestras para ejercer.
  •    Nos brinda un respaldo firme para no hacer cosas malas.
  •    Proporciona ejemplo para los demás.

Al comprenderlas bendiciones de la sumisión, buscaremos respetar a todos aquellos que Dios ha puesto sobre nosotros. Evitaremos situaciones en que hacemos cosas por nuestra propia cuenta, y en lugar de ello daremos cuenta de nuestros hechos ante otros.

Puesto que Dios es la autoridad suprema, cuando la autoridad humana ordena lo que Dios prohíbe, o prohíbe lo que Dios ordena, debemos obedecer a Dios antes que a los hombres

En Hechos 5:29 se declara: “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” se les había ordenado a los apóstoles que no hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús. Esto contradice el mandamiento que Jesús les dejó, de ser sus testigos en Jerusalén, Judea, Samaria, y en todo el mundo. Por tanto los discípulos no mostraron rebeldía al hablar. Su espíritu no fue un espíritu de desafío. Observemos la forma en que se expresaron: “Es necesario obedecer…” ellos sencillamente deseaban ser obedientes, y en este conflicto percibieron que era necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Cuando la autoridad humana choca con la divina, es muy importante la actitud manifestada por aquellos que se encuentran bajo las autoridades. Su comportamiento, sus palabras, sus hechos; todos ellos demuestran si su espíritu es sumiso o si desafía a su autoridad. El pueblo de Dios nunca debe amenazar con el puño a ninguna persona de autoridad que abusa de su poder. La mansedumbre debe ser su fortaleza. Los cristianos necesitan la fuerza interna para pararse firmes, pero no vengarse. Aquellos que obedecen a Dios antes que a los hombres posiblemente llegaran a sufrir a causa de su fe. Como Pedro escribió, no debe ser por obras malas que sufren los cristianos. “Pues ¿Qué gloria es si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios” (1 Pedro 2:20)

 Reflexionemos

Como líder, Padre, Pastor, jefe, tú tienes la autoridad porque Dios te llama a ser una autoridad en la vida de muchas personas. Tienes la autoridad para actuar de parte de Dios. Tú no ejerces tu gobierno sobre tu jurisdicción, sino sobre la jurisdicción de Dios. Tú actúas bajo sus órdenes. Llevas a cabo el deber que Él te ha dado. Tu no vas a tratar de moldear la vida de las personas como te plazca, sino como le agrada a Él. Estas llamado a estar a cargo (tomar el mando), este entendimiento de que tú eres la autoridad, no solo tiene que ver con el derecho de actuar, sino también provee el mandato de hacerlo. No tienes opción es tu deber.

Oremos juntos

Señor te doy gracias por demostrar tu amor al colocar sobre mi vida autoridades que velan por mi te pido que al ejercer autoridad pueda hacerlo conforme a tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

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