Tema 8 Excelencia

Tema 8: De la Efectividad a la Grandeza

«El Señor te pondrá en el primer lugar, y no en el último; siempre estarás por encima de los demás, y nunca por debajo, con tal de que atiendas a los mandamientos del Señor tu Dios, que yo te ordeno hoy, y los pongas en práctica».

Deuteronomio 28:13

Objetivo del Tema

Desafiar al discípulo a expandir el Reino conquistando las áreas de influencia donde desarrolla su vida.


Hemos llegado al final de los fundamentos básicos del andar del creyente que comprende el discipulado formal dentro del Centro Cristiano Misionero Internacional El Olivar, adquiriendo una serie de conocimientos elementales en cuanto a la formación del carácter de Cristo en nosotros y del manejo de herramientas que nos servirán en el desarrollo del ministerio; el trabajo que tenemos por delante es arduo ya que la expansión de Reino se tiene que establecer en todas las esferas de poder de un mundo que es dominado ilegítimamente por Satanás y sus influencias.

El Plan Original es que Adán gobierne la Tierra

A Adán le fue dado dominio sobre toda la Tierra. Puede ver en Génesis que el hombre fue creado para tener dominio. ¡Todas las cosas fueron puestas en sujeción bajo sus pies!

Como leemos sobre la creación del hombre en Génesis 1:26­ 28 «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios 10 creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra». Observe en el versículo 26 la palabra todo: «en toda la tierra» y «en todo animal que se arrastra sobre la tierra».

Es importante observar que Dios no dijo: «Simplemente, sea humilde y deje que las circunstancia de la vida lo atropellen. Jamás haga nada con respecto a sus circunstancias. Solamente diga: ‘Venga lo que viniere, no hago nada para cambiarlo»‘. ¡No! Dios dijo: «¡Sojuzgadla!» En otras palabras, si la Tierra o cualquier criatura viviente se sale de su lugar, ¡usted la pone de nuevo en su lugar! Dios creó al hombre para que señoree sobre la Tierra. El hombre no fue puesto aquí como un gusano en la tierra. Dios creó la Tierra y se la dio a él. Se transformó en algo del hombre que debía hacer lo que deseara, pero Dios le dio algunas guías junto con la capacidad de realizarlas. «Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres» (Salmos 115:16). Dios le dio la Tierra al hombre. Le dijo: «Si se sale de la raya, no me llames a mí. Tú la vuelves a poner en su lugar». No se deprima y juegue a hacerse el muerto diciendo: «Oh, esto debe ser la voluntad de Dios».

Dios creó al hombre según su imagen, es una exacta duplicación de su especie. Luego, ¿qué especie de Dios es? Jesús dijo que «Dios es Espíritu», usted no es Dios. No es igual a Dios en sus atributos divinos, pero es un espíritu bajo autoridad. Puede participar de la naturaleza divina: la rectitud. Adán estaba subordinado a Dios. Dios lo creó, le dio toda esta autoridad y poder, y le dijo: «Señorea sobre la Tierra como yo soy Dios y Señoreo sobre los cielos».

Las cosas que vemos hoy en la Tierra que son perversiones de la naturaleza. Aparecieron cuando Adán dobló su rodilla al espíritu rebelde y le entregó su autoridad a Satanás. Entonces Satanás se transformó en dios del sistema mundial y pervirtió las cosas que Dios había creado. Cuando Adán entregó su autoridad a Satanás, este se transformó en el dios del sistema del mundo. A través de su maldad se propuso destruir la creación de Dios y pervirtió la naturaleza de las cosas que Dios había creado. Cuando usted se entera que un terremoto ha destruido una ciudad, invariablemente los titulares de los diarios lo describirán como «un acto de Dios». ¡No culpe a Dios! Fue el diablo que visitó esa ciudad.

Jesús es llamado el postrer Adán. Fue hecho espíritu vivificante. Jesús fue llamado el Hijo del Hombre. La Biblia dice que veremos al Hijo del Hombre volviendo en las nubes del cielo. Aún seguirá siendo el Hijo del Hombre cuando regrese. Jesús se identifica con el hombre. Vino a la Tierra para operar como hombre, ungido con el Espíritu Santo. Por haber estado en la Tierra como hombre, pudo legalmente destruir las obras del diablo. Dios delegó la primera autoridad a Adán; pero Adán se la entregó a Satanás. Satanás entró a esta Tierra ilegalmente y tomo dominio de las esferas o áreas de influencia donde se ejerce el Señorío. Pero Jesús ha venido para que tengamos vida. Él ha venido como hombre a destruir y quitar aquellas cosas que Satanás le hizo al hombre. Vino a restaurarle al hombre la autoridad que le que le pertenece por derecho.

Jesús es la cabeza y nosotros somos su cuerpo, Él ya hizo su parte al recobrar todo el poder y la autoridad a través de la cruz y su resurrección. Él dejó la tierra para poder enviarnos el mismo Espíritu Santo que tuvo el poder suficiente para levantarlo de los muertos, de modo que seamos capaces de cumplir su mandato para ir y hacer discípulos a todas las naciones. Lo anterior es nuestra tarea pendiente, la Tierra Prometida que aún debemos tomar, la expansión del Reino que tenemos que llevar a cabo. Todo lo que necesitamos ya nos ha sido otorgado y su favor nos acompañará al aceptar la misión.

Las esferas de poder o áreas desde donde se ejerce influencia y gobierno

  • Gobierno y Política.
  • Educación.
  • Economía.
  • Religión.
  • Familia.
  • Celebración (arte, música, entretenimiento).
  • Medios de Comunicación.

Ya tenemos con nosotros el favor para «invadir» las siete esferas de poder como parte de la estrategia de Dios para el fin de los tiempos con la cual se erigirá como el Soberano de las Naciones. Esto será una realidad conforme los cristianos aceptemos la misión para la que Jesús nos llamó. El favor de Dios brota y está a nuestra disposición en este momento para posicionarnos en lugares de influencia social sin precedentes.

En la actualidad, las naciones que antes no han tenido líderes políticos cristianos están comenzando a verse bajo la influencia de líderes clave como presidentes, legisladores y otros que comparten la fe en Cristo; los educadores cristianos están siendo llamados a la vanguardia haciéndose conocidos por nuevos conceptos y nuevos programas para las escuelas; las películas y el arte están experimentando de pronto una influencia cristiana como no se había visto; los atletas, entrenadores, artistas, músicos, economistas, legisladores, periodistas, empresarios y más son promovidos espiritualmente de una manera fuera de serie. Conforme el mundo se vuelve más oscuro, la luz verdadera de Cristo está comenzando a brillar cada vez más. La iglesia está recibiendo la oportunidad de manifestar las soluciones de Cristo para la sociedad de una forma nunca antes vista y fuera de las cuatro paredes de una institución. El Señor está levantando a su pueblo, dándole la oportunidad de cumplir la Gran Comisión: hacer discípulos a todas las naciones y no sólo a los individuos.

El Ejemplo de Israel

 Es importante que nosotros, quienes fuimos adquiridos por la sangre de Cristo, nos demos cuenta de que siempre ha sido su voluntad que estemos en las cimas de estas esferas en preeminencia y bendición.

El propósito de Dios y su deseo para Israel era el mandamiento de entrar a la Tierra Prometida como lo expresa Deuteronomio 7:1 «Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú.»

Ellos no acogieron este propósito por toda una generación. En vez de eso, vivieron como «la cola» debido a su desobediencia al mandato de entrar a Canaán y despojar a las «siete naciones mayores y más poderosas que tú». Israel desobedeció este mandamiento porque la vida en Egipto los acondicionó para que perdieran la fe. Ellos fueron prisioneros de una nación que controlaba todos sus movimientos. Ahora, Dios los estaba desafiando a creer que podían dominar a las siete naciones, que eran todas más poderosas y grandiosas que ellos. No tenían fe para creer estas promesas porque estaban encerrados en la incredulidad de sus experiencias pasadas. El Señor vio el periodo de cuarenta años como un período «de rebelión». Les proporcionó el maná que venía del cielo, les dio agua de la roca, los protegió de sus enemigos, pero todo eso fue «en la rebelión».

Ahora es el tiempo de la misión para la Iglesia

 Un día miraremos dos mil años atrás, desde Cristo, y nos percataremos que todo ha estado en «la rebelión». Ha sido una rebelión manifestada en la incredulidad de que Dios puede utilizarnos para despojar a las siete naciones mayores y más poderosas que nosotros. Este fue el corazón malvado de Israel, el pecado mediante el que se manifestó todo otro pecado. Cuando vamos en contra de nuestro propósito y nuestra misión, estamos sujetos a los pecados que se engendran el estar en rebelión. Israel se perdió en Baal, en becerros de oro y en murmurar y quejarse porque no estaban cumpliendo su misión. Ellos no acogieron el mandato de Dios de apoderarse de la tierra entonces ellos se quedaron en la cola y no en la cabeza.

El Señor describe las bendiciones de todas las formas concebibles. Incluso la extiende a la derrota de todos los enemigos que se levanten en contra de sus bendiciones. Esto es lo que la vida en la Tierra Prometida debe ser. El enemigo «por siete caminos huirá de delante de ti». Aunque las siete naciones sean mayores y más poderosas huirán en siete direcciones. La promesa de bendición sólo estará en la conquista activa de las siete esferas. Y hay más: La gran obra a cumplir para el pueblo santo del Señor es lograr la intimidad con Él. El gran deseo del Señor es que los pueblos de la tierra vean lo bueno que es Él con aquellos que le sirven. Seremos ricos en Dios mismo en toda manera concebible en lo que se refiere a prosperidad y bendición, pero tiene que ser «en el país que Jehová juró a tus padres te había de dar». Esto siempre ha estado en el corazón de Dios para cada generación.

Las promesas de Deuteronomio 28 no son para aquellos que ven el rapto como su estrategia de salida del planeta tierra. Estas promesas no son para los que no tienen fe de ver los reinos de esta tierra convertirse en los reinos del Señor. Estas bendiciones no son para los que viven como ciudadanos del mundo y solo sienten una lealtad secundaria por el Rey. Estas bendiciones no son para los que no se arriesgan ni ejercen fe alguna. Estas bendiciones no son para los que luchan en contra de enemigos que pueden vencer. Estas bendiciones son para los que se han enrolado para tomar las siete naciones mayores y más poderosas; aquellos que están dispuestos a tomar las siete esferas de los medios de comunicación, de la economía, de la religión, del gobierno, de la educación, de la celebración y de la familia. Esto es para los que pueden decir, como Josué y Caleb, «Nos los comeremos como pan».

Asumiendo la perspectiva correcta

Sólo dos hombres de todos los que estaban en Egipto pudieron ver la perspectiva del Señor. Sólo dos vieron la tierra en gran manera buena. Sólo dos sabían que el temor a las siete naciones era estar en rebelión. Sólo Josué y Caleb vieron a los enemigos imposibles como fuerzas cuya protección ya se había apartado de ellas, el resto de Israel los vio como gigantes invencibles, pero estos hombres vieron a los gigantes como alimento para fortalecerse. El deshacerse de ellos era como comer pan.

No sólo desdeñaron de manera verbal a Josué y Caleb por sugerir que tal vez Dios podía realmente entregar las naciones a aquellos que se lo pidieran, Israel intentó callarlos para siempre. Querían que murieran por decir que Dios podía darles más que las raciones de emergencia que Dios les había dado en el desierto. Su desdén y temor repercute a través de las generaciones. «Cómo se atreven a desafiar al status quo doctrinal de la vida en el desierto. Cómo se atreven a creer en un Dios que puede tomar una nación en un día. Cómo se atreven a creer en un Dios que puede llevar a cabo ‘mayores obras’ por medio de sus hijos que las que Él mismo llevó a cabo. Cómo se atreven a creer en un Dios tan grande y poderoso. Estas voces deben ser acalladas, porque los de las generaciones más jóvenes pueden comenzar a creer estas expectativas poco realistas, y entonces todos estaremos en problemas. Ellos no comprenden lo que es la historia o la tradición, y pueden terminar creyendo que todo es posible. Solo falta que empiecen a profetizarle a los montes ordenándoles que se quiten (vea Marcos 11:23). ¿Qué sigue?, ¿profetizar sobre huesos secos y esperar vida de ellos? No, esto es peligroso. Si creemos en Josué y Caleb,

Cuando observamos la vida de Josué y de Caleb para entender cómo pudieron ver las cosas de una manera tan diferente a como las vio una nación entera, solo podemos encontrar una pista importante en la Biblia. Apresuramos el regreso de Jesús al cumplir con la misión que Él nos encomendó. Él seguirá permitiendo la muerte de generación en genera­ ción, sin regresar, hasta que una generación entienda su misión y lleve a cabo su voluntad en la tierra como en el cielo. Hechos 3:21 nos dice que Jesús se mantendrá en el cielo «hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas», específicamente «del que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo». ¿De qué han estado hablando los profetas desde los inicios del mundo? De sojuzgar a la tierra y señorear sobre todas las cosas vivientes que se muevan sobre ella (vea Génesis 1:28).

Los poderes demoníacos también son objetos vivientes que se mueven sobre la tierra, y hasta que una generación se levante para cumplir con la misión de sojuzgarlos y dominarlos, Jesús se mantendrá en el cielo. Él no regresará hasta que todo se haya cumplido. Usted puede orar por su regreso hasta que la cara se le ponga azul, pero Él no regresará hasta que alguien termine la tarea. Él estará sentado intercediendo por nosotros a la derecha del Padre hasta que todos sus enemigos estén debajo de nuestros pies (vea Salmos 47:3 y Romanos 16:20). Una vez que sus enemigos estén aplastados, todas las cosas buenas que Dios pretende que tengan lugar en la tierra serán restablecidas. Sólo en ese momento podremos admitir esa ilusión que dice que «Él puede regresar cualquier día de estos», en la que algunos ya lo creen posible. Esto no llegará a su fin hasta que reinemos en la tierra.

Reflexionemos

 El Génesis comienza con «señorear sobre todo» y el Apocalipsis termina con «reinaremos sobre la tierra». Son términos de grandeza, la tarea que tenemos por delante puede realizarse porque Dios a través de su espíritu Santo nos hace capaces o en otras palabras efectivos pero tenemos que hacer transición de la efectividad a la grandeza en la manera que expandamos el Reino y conquistemos a las naciones para nuestro Rey.

Oremos Juntos

Señor te doy gracias por haber terminado un tiempo de preparación, te pido que me des la fuerza y perseverancia para afectar y conquistar cada lugar donde me permites estar para tu Reino. Amén.

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