La caída del hombre

Tema 1: La caída del hombre

«Al ver la mujer  que el árbol  era bueno  para comer,  agradable  a los ojos  y deseable  para alcanz ar  la sabiduría,  tomó  de su fruto  y comió;  y dio también  a su marido,  el cual comió  al igual  que ella. Entonces  fueron  abiertos  los ojos  de ambos  y se dieron  cuenta  de que estaban  desnudos.  Cosieron,  pues,  hojas  de higuera  y se hicieron delantales».

Génesis 3:6-7

Objetivo del Tema

Dar a conocer al discípulo el significado del pecado original, sus implicaciones, consecuencias, cual es la actuación de Satanás contra el ser humano, corona de la creación; así como la primera promesa de redención dada por Dios a la humanidad, el PROTOEVANGELIO.


Después de haber creado a Adán y Eva a su imagen y semejanza, Dios los puso en un jardín hermoso llamado el Huerto del Edén. El trabajo de Adán era labrar la tierra y cuidar del huerto. En ese lugar había muchas clases de árboles, pero, dos de ellos eran distintos a los demás; uno se llamaba “el árbol de la vida” y el otro, “el árbol del conocimiento del bien y del mal”. A Adán y a Eva se les permitía comer libremente de todo árbol en el huerto, excepto de uno: El árbol del conocimiento  del  bien  y del  mal.    Dios  les  ordenó  específicamente que  no  comieran de  ese árbol  y les  advirtió: “pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de  él comas, ciertamente morirás”.  Génesis 2:17.

Adán y Eva fueron creados santos, perfectos, con la capacidad de gobernar y administrar  la tierra,  se les dió el libre albedrío para que tomaran decisiones. Ellos eran felices en el huerto del Edén,  tal vez vivieron así por muchos años, gozaban de una comunión especial y maravillosa con su Creador. Durante la frescura del atardecer, Dios llegaba y les visitaba.

La caída

Satanás engaña a Eva

Satanás, en forma de una serpiente, entró en el huerto y empezó a hablar con Eva y a sembrar duda sobre las buenas intenciones de Dios. Le preguntó: “¿Conque Dios os ha dicho: ‘No comáis de ningún árbol del huerto’?” Génesis 3:1.

Esa parecía una pregunta inofensiva, pero, Satanás tenía el plan malvado de engañar a Eva par a que desobedeciera a Dios. Ella contestó: “Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis.’” vv. 3-4. La declaración de Satanás a Eva fue una mentira atrevida. La serpiente le dijo: “…No moriréis. Pero Dios sabe que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores  del bien y el mal” Génesis 3:4-5.

Obedecer / DesobedecerSatanás no solo contradijo a Dios, también insinuó que Dios estaba reteniendo algo bueno para Adán y Eva. Satanás le dijo que, al comer ese fruto, ella y su esposo serían como dioses. Dios había dicho, “Ciertamente moriréis”. Satanás ahora decía: “No moriréis”. Eva tuvo que escoger a quién creer: Dios o Satanás. Ella miró la fruta y pensó en lo que había dicho Satanás. Entonces decidió. Tomó la fruta y se la comió. Eva optó por creer a Satanás.

Satanás tienta a Adán

El plan de Satanás para engañar a Eva había tenido éxito, pero, ese no era el fin de su plan. Satanás también tenía el propósito de hacer que Adán pecara. Sin embargo,  esta vez no habló directamente con él, sino, que dependía de Eva hacer que Adán desobedeciera a Dios.

Ella le refirió lo que la serpiente le había dicho y le ofreció la fruta a su esposo. Ahora, Adán tenía que tomar una decisión, pues él sabía bien lo que Dios claramente  le había advertido, que el resultado de comer el fruto sería la muerte. Adán no fue engañado por lo que la serpiente le dijo a Eva; él sabía que eso no era la verdad. Sin  embargo, tomó la fruta y la comió. Adán había pecado.

¿Qué es el pecado?

Adán y Eva habían desobedecido la orden específica de Dios. Prefirieron hacer su propia voluntad en vez de hacer la voluntad de Dios. Al hacer esto, Adán y Eva pecaron, se rebelaron contra su Creador y siguieron a Satanás, el primer gran rebelde. Satanás hizo que Adán y Eva dudaran de Dios, de su amor, de su santidad, de su justicia. El pecado de Adán y Eva consistió en dudar la Palabra de Dios, creer más lo que dijo Satanás y finalmente, desobedecer al comer el fruto prohibido.  Pecado es  “errar al blanco”.  Es transgredir, quebrantar  una ley divina  (véase Santiago 4:17; Isaías 53:6).

Consecuencias del pecado

consecuencias del pecadoEl resultado inmediato de la desobediencia de Adán fue la muerte, pero, ¿Qué clase de muerte? La  muerte  espiritual.  Sabemos que el cuerpo de Adán no murió enseguida. Vivió por cientos de años después de su acto de desobediencia, pero,  murió espiritualmente ese mismo día. En la Biblia, la muerte siempre quiere decir separación.  La muerte física es la separación del espíritu que está unido al cuerpo, pero, la muerte espiritual es la separación entre el Espíritu de Dios y el espíritu del hombre. Eso es lo que les pasó a Adán y Eva cuando pecaron contra Dios. Sus espíritus fueron separados del Espíritu de Dios; murieron espiritualmente. El pecado rompió la comunión que había entre Dios y el hombre, quedando destituido de la gloria de Dios (véase Romanos 3:23).

El pecado original

Este acto de desobediencia a Dios es conocido como “pecado original”. Es importante ver lo que dicen las escrituras sobre su efecto para la humanidad. El pecado de Adán ha ocasionado, no sólo que el ser humano posea una naturaleza de pecado, sino que éste sea culpable ante Dios y, por ende, merecedor de castigo. Por haber sido concebidos con el pecado original, las personas nacen con una herencia, la naturaleza pecaminosa. Y no sólo Adán fue hallado culpable porque pecó, sino que su culpa y su castigo, la muerte, también alcanza a toda la raza humana (véase Salmos 51:5; Romanos  5:12, 19).

Dios pronuncia sentencia sobre Adán, Eva y la serpiente

Al atardecer, Dios llegó en busca de Adán y Eva, pero, ellos ya no querían verle, se sentían culpables y se escondieron entre los árboles del huerto, pero, nadie puede esconderse de Dios. Un Dios justo no podía pasar por alto el pecado de ellos. No podía simular que nada había sucedido. Dios pronunció Su sentencia. Tendrían que salir del hermoso huerto del Edén. Desde ese momento, Adán tendría que trabajar duramente para obtener su alimento de la tierra; por su parte, Eva tendría que ser obediente a su esposo y daría a luz a sus hijos con dolor. Aún la misma tierra sería maldita por causa de su pecado. A la serpiente Dios la maldijo y la condenó a arrastrarse sobre su pecho y comer polvo todos los días de su vida; además, de declarar su futura derrota.

Entonces Dios hizo la primera promesa  en cuanto a un Salvador venidero: “Pondré  enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya, ésta (el Salvador venidero) te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón”.  Génesis 3:15 (énfasis añadido)

Adán, el primer hombre creado por Dios, había sido vencido por Satanás. Aquí Dios hace la promesa de la llegada del Señor Jesucristo que vencería a Satanás.

Reflexionemos

Antes de ser engañados y desobedecer a Dios, Adán y Eva vivían en un estado de pureza y santidad.  Debido a que Dios es santo y no tolera el pecado, ellos fueron expulsados del huerto del Edén, trayendo consigo la muerte espiritual, la cual fue heredada por toda la raza humana.

Sin  embargo, Dios tenía un plan y proveyó la forma para que Adán, Eva y sus descendientes volviesen a tener comunión con Él. Mientras tanto, Dios les vistió con túnicas de pieles (véase Génesis 3:21; Hebreos 9:22). Desde aquel entonces, la gente  tendría que ofrecer corderos inocentes como sacrificio por sus pecados, hasta que viniera Jesús como Salvador a morir por los pecados del ser humano y a restaurar la comunión entre Dios y el ser humano. Es importante entender la gravedad y el alcance del pecado, pues, éste siempre separa a las personas de Dios. Adán y Eva decidieron hacer su propia voluntad y por consiguiente toda la raza humana sufre las consecuencias  hasta el día de hoy. Indudablemente,  obedecer a Dios siempre dejará mejores resultados.

Oremos juntos

Amado Dios, te ruego que me des la fortaleza para ser obediente en todo lo que me pidas. Que yo pueda rechazar el pecado de mi vida. Ayúdame e ilumíname para no ser engañado por el diablo. Amén

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