Tema 3. La Biblia y la Oración Transformadora

Tema 3. La Biblia y la Oración Transformadora

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

2 Timoteo 3:16-17

Objetivo del tema

Dar al discípulo una visión panorámica de la estructura, formación e inspiración de la Biblia, así como desafiarlo a experimentar una nueva dimensión en su vida de oración.


El término “Biblia” procede del vocablo griego (biblíon), que significa rollo, papiro o libro y su origen se remonta de la expresión griega (ta biblía ta hágia), que significa: los libros sagrados. La Biblia es el conjunto de libros canónicos del judaísmo (el Antiguo Testamento) y del cristianismo (el Nuevo Testamento). Es la Palabra de Dios expresada en una colección o recopilación de libros escritos por hombres divinamente inspirados, por esto, se afirma que su autor es Dios mismo; por lo cual, no es de extrañar que fue el primer libro impreso y sea el libro más traducido y más vendido de todos los tiempos. Ella contiene las doctrinas que orientan el comportamiento de los cristianos y expone los atributos y el carácter de Dios, además, relata cómo el Dios creador se ha relacionado y se relaciona con el ser humano; ella explica lo que ha de suceder al final de los tiempos.

La estructura de la Biblia

La Biblia está conformada por 66 libros en dos divisiones principales: El Antiguo y el Nuevo Testamento. La palabra testamento (berith en hebreo) significa alianza, pacto o contrato. Su primer libro, el Génesis, fue escrito alrededor del 1445 a.C. y el último, el Apocalipsis, alrededor del 90-96 d.C. Esta ha sido escrita por aproximadamente 44 hombres en un período de 1600 años. El Antiguo Testamento (Tanaj para los judíos y Septuaginta para los griegos) tiene 39 libros, allí se narra la creación del mundo y la historia del pueblo de Israel, de los hebreos, hasta aproximadamente el año 445 a.C. Su último libro (Malaquías) habla de la venida del Mesías. Tiene 5 divisiones: Pentateuco (5 libros), Historia (12 libros), Poesía (5 libros), Profetas Mayores (5 libros) y los Profetas Menores (12 libros); en total 39 libros.

El Nuevo Testamento relata la venida del Mesías y la expansión de la iglesia fundada por los primeros cristianos. Está conformada por 27 libros distribuidos así: Los Evangelios (4 libros), Historia (1 libro), Cartas (21: 13 paulinas y 8 generales), Revelación (1 libro).

Cada libro está dividido en capítulos (distinguidos con números grandes) y a su vez, los capítulos están conformados por versículos (identificados con números pequeños). La Biblia fue dividida en capítulos por Stephen Langton alrededor del 1228 d.C. El Antiguo Testamento fue dividido en versículos por R. Nathan en el 1448 d.C. y el Nuevo Testamento por Robert Stephanus en el 1551 d.C. La Biblia entera dividida en capítulos y versículos apareció por primera vez en la Biblia de Ginebra de 1560.

El Canon Bíblico

Canon o canonizar se deriva de la palabra griega “Kanon”, que significa “vara de medir.” Canon es el con-junto de libros que integran la Biblia y son considerados “divinamente inspirados” y los distingue de otros textos que no se consideran revelados por Dios. Hay algunas Biblias que tienen otros cánones y poseen más de 66 libros, pues incluyen otros libros.

Desde el siglo IV d.C., los cristianos se refieren al canon como una lista autoritativa de los libros que conforman las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. Cada libro de la Biblia para que pudiese formar parte del Canon, tuvo que pasar por un exhaustivo proceso de revisión y aprobación.

En resumen, la custodia de la integridad del Canon del Antiguo Testamento le fue divinamente encomendada al pueblo judío y la revisión del Canon neo-testamentario a la Iglesia de los primeros siglos. Hubo libros que fueron duramente cuestionados antes de ser aceptados en lo que hoy es nuestro actual Canon.

La Iglesia ha decidido, a lo largo de los siglos, poseer un catálogo de libros canónicos con los objetivos de definir qué es revelación y doctrina; impedir la adulteración de su contenido y permitir que los creyentes de todos los tiempos puedan estudiar y vivir de acuerdo a los principios que Dios establece.

Libros Apócrifos

Estos libros son conocidos como “ocultos” o escondidos y no se consideran inspirados por Dios. Los protestantes aceptan sólo 39 libros como canónicos, a diferencia de la iglesia católica que incluye otros más, a los cuales les llaman Deuterocanónicos, libros de los cuales se dudó por largo tiempo de su canonicidad. Estos son: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, 1ra y 2da de Macabeos.

La iglesia protestante les llama Apócrifos (oculto, sin luz), término usado en forma peyorativa para negar su inspiración. Aunque no son inspirados, algunos poseen un valor histórico o literario, pero, al final sin escritos meramente humanos.

Idioma original de la Biblia

Es necesario destacar que la Biblia fue escrita en dos lenguas: el hebreo y el griego. Además, algunas porciones menores del Antiguo Testamento fueron escritas en arameo.

La Biblia es inspirada por Dios

Cuando se dice que la Biblia fue inspirada, se refiere al hecho de que Dios influenció divinamente a los autores humanos de las Escrituras, de tal manera, que lo que ellos escribieron fue la misma Palabra de Dios y comunica como un hecho esta realidad, lo que la hace única entre todos los demás libros.

Inspiración Verbal y Plenaria

En el contexto de las Escrituras, la palabra inspiración significa sencillamente “exhalada por Dios”. La Biblia por sí misma clama que cada palabra, en cada parte de ella, fue inspirada por Dios. Esto se conoce como inspiración “verbal plenaria”, es decir, la inspiración se extiende a cada una de las palabras (inspiración verbal), no sólo a los conceptos o tratados en ella (inspiración plenaria), (1 Corintios 2:12, 13; 2 Timoteo 3:16-17).

Registro Inspirado

Algunos creen que sólo partes de la Biblia son inspiradas, objetando que relatos violentos, guerras, las palabras de Satanás, entre otros eventos, no pueden ser inspirados y sólo los pensamientos o conceptos que tratan sobre la teología gozan de inspiración. Es importante distinguir entre inspiración y registro inspirado. Un registro inspirado es una pieza de información, historia y/o evento “contrario a las escrituras”, pero, incluido en el canon bíblico. El hecho de estar en el canon le da carácter de inspirado, pues Dios ha considerado esta pieza de información útil para el creyente. El Apóstol Pedro afirma “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” 2 Pedro 1:21.

Por lo tanto, aun cuando Dios usó a hombres con distintas personalidades y estilos de escritura, las palabras que ellos escribieron fueron las mismas palabras de Dios. Él inspiró divinamente cada palabra que ellos escribieron. Jesús mismo confirmó la inspiración verbal plenaria de las Escrituras (véase Mateo 5:18). En estos versos, Jesús reafirma la veracidad de las Escrituras hasta su más pequeño detalle y el más minúsculo signo de puntuación, porque toda la inspiración verbal plenaria es una característica esencial de la Palabra de Dios.

La Biblia es Infalible

Debido a que la Biblia es inspirada, ésta también es infalible. Esto significa que la Biblia no tiene error en los documentos originales y que todo a lo que se refiere es sin error de hecho o de entendimiento. Aun cuando la Biblia no es un libro científico, lo que dice, es científicamente exacto:

• La existencia de manantiales y fuentes en los océanos (lea en s u biblia: Génesis 7:11; 8:2; Proverbios 8:28).

• La existencia de sendas de agua o corrientes oceánicas en los mares (lea en su biblia: Salmos 8:8).

• El ciclo del agua (lea en s u biblia: Job 26:8; 36:27-28; 37:16; 38:25-27; Salmos 135:7; Eclesiastés 1:6-7).

• Todos los s eres vivientes s e reproducen de acuerdo a s u género (lea en su biblia: Génesis 1:21; 6:19).

• La naturaleza de las alud, s anidad y enfermedad (lea en s u biblia: Génesis 17:9-14; Lev. capítulos 12 al 14).

• El concepto de la entropía: la energía s e agota (lea en s u biblia: Salmos 102:26).

Consejos Útiles

La misma Biblia enseña lo que Dios espera de aquellos que se acercan a su Palabra. Veamos algunos pasajes bíblicos que proveen consejos útiles para aprovechar la Palabra de Dios al máximo:

• Memorízala. Salmos 119:11 “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”.

• Estúdiala. Juan 5:39 “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

• Medítala. Salmos 1:2 “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”.

• Obedécela. 1 Samuel 15:22 “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”.

La misma no solo contiene la Palabra de Dios, ella es la Palabra de Dios y su testimonio es verdadero. Ella es objetiva y testifica por sí misma su autoridad. Cuando ésta es leída se escucha la voz de Dios. Por eso, ella es útil para enseñar, para corregir, para redargüir, para instruir en justifica, a fin de perfeccionar a los santos, para toda buena obra.

La Oración Transformadora

La oración es un dialogo transparente. Es la forma en que tenemos una conversación íntima con el Creador del Universo y con el Redentor de nuestras vidas, quien tiene el profundo deseo de pasar tiempo con nosotros. La oración es el lugar de mayor seguridad que podemos encontrar. A través de ella podemos abrir nuestros corazones sin miedo a ser rechazados.

La misma Biblia enseña lo vital que es la oración para el creyente. El hijo de Dios que goza de una vida de oración experimentará una transformación continua. El Salmo 139:5 dice: “No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado”. La oración transformadora es aquella que se da en lo secreto, en la intimidad con Dios. Es en ese lugar donde Él forma a sus hijos (véase Mateo 6:6).

Una verdad acerca de la oración es que cuando sus hijos se acercan a su padre para pedir algo, con la actitud correcta, muchas veces la respuesta a esa oración, es el cambio que Dios opera en el corazón del creyente. En realidad, la oración no necesariamente cambia las cosas, pero, si nos cambia a nosotros. ¡Esa es la oración transformadora!

“He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría”.

Salmos 51:6

Una vez más, es notorio en Su Palabra que la intimidad con Dios cambia al creyente, lo desafía, lo transforma y le hace comprender sabiduría. Cuando el padre corrige a sus hijos, cierra la puerta. Cuando los cónyuges tienen intimidad, cierran la puerta. De manera similar, los hijos de Dios deben cerrar la puerta y procurar un tiempo y espacio para intimar con su Dios, pues la intimidad es la forma en que dos personas cultivan una relación profunda.

La clave del éxito de la vida pública es la vida privada

Muchas veces se le endosa el poder y la vida de milagros que Jesús vivió, al hecho de que Él era el Hijo de Dios. Sin dejar de ser cierto esto, no debe ignorarse que Jesús invirtió mucho de su tiempo a la oración privada. Al enfrentar los momentos más cruciales de su vida, Jesús ya había orado por largas horas. Al elegir a sus discípulos, pasó la noche en oración. Un día previo a predicar en el templo, pasó la noche orando en el monte; antes de ser traicionado, fue al huerto de Getsemaní y oró por horas. No es de extrañar que un hombre de oración como lo fue Jesús confrontara a sus discípulos con la pregunta: ¿No pudieron orar ni una hora? (Véase Hebreos 4:16; Romanos 12:1).

El reformador de la iglesia cristiana, Martín Lutero dijo: “Tengo tantas cosas que hacer, que pasaré las primeras tres horas orando”.

¿De qué deberíamos hablar cuando oramos?

Del mismo modo en que nuestras conversaciones con nuestros amigos pueden versar sobre diferentes temas, también podemos tener este tipo de dialogo con el Señor, vamos a examinar las diferentes partes de esa conversación: adoración, confesión, gratitud y suplica.

Adoración: en la oración la primera reacción del corazón es la adoración y consiste en reconocer quien es Dios, la adoración nos eleva más allá de nosotros mismos para que podamos admirar la grandeza y belleza de Dios.

Confesión: cuando llenamos nuestros corazones con la gloria de Dios y oramos como Jesús nos enseñó, “Santificado sea tu Nombre”, la re acción natural de nuestros corazones es ver la oscuridad de nuestras vidas a la luz de su resplandor. Cuando medimos nuestras vidas a la luz de la perfección moral de Dios, empezamos a ver lo contaminado que están nuestros corazones. En griego confesar significa “estar de acuerdo con”. Cuando nos confesamos le estamos diciendo a Dios que estamos de acuerdo con Él en cuanto a lo que ve.

Gratitud: Cuando entendemos de verdad el rescate que Dios ha realizado al salvarnos de la culpa y la condena de nuestro pecado, entonces nos daremos cuenta de que la motivación fundamental para vivir la vida cristiana es la gratitud, la gratitud es un cultivo de la memoria, es hacer una lista en oración de todo lo bueno que hay en nuestra vida.

Súplica: suplicar significa pedir con intensidad, con seriedad y perseverancia, pedir y seguir pidiendo, la súplica recoge la intercesión por los demás y las peticiones por nosotros mismos, la intercesión consiste en situarse entre dos partes y rogar a una de ellas por la otra.

Reflexionemos

La Biblia es la Palabra de Dios y su testimonio es verdadero. Ella es la regla infalible de fe y conducta del creyente. Aunque es cierto que Dios, hoy día, no inspira más; no obstante, su Espíritu Santo ilumina a sus hijos para que las escrituras no sean meras letras muertas en el papel, sino, que la revelación de Su Palabra transforme al creyente día a día.

El salmista David comparaba a aquel que medita en la Palabra de Dios de día y de noche con árbol frondoso, saludable y fructífero. La oración no es monólogo, es un diálogo en el que dos personas intercambian ideas y opiniones. Los cristianos saludables se caracterizan por haber emigrado del nivel de oración, “Dios mío dame, ayúdame, provéeme, bendíceme”, al nivel donde no solamente ellos hablan, sino, donde Dios también habla y comparte su corazón con ellos.

Oremos Juntos

Señor, te agradezco por dejar este maravilloso libro que nos revela tu voluntad, la Biblia. Te ruego que yo pueda conocerte más y más a través de Tu Palabra. Ayúdame a cultivar y desarrollar un estilo de vida de oración privada como lo hizo Jesús. Amén.

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