“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten”.
Colosenses 1:16-17
Objetivo del Tema
Dar a conocer al discípulo, que Jesucristo, la persona histórica que vivió en Palestina a principios de nuestra era, no es otro que el eterno Hijo de Dios, igual y con sustancial con el Dios Padre y Dio s Espíritu Santo . Su personalidad inmaterial, ego o esencia personal, es eterna, y en la encarnación llego a ser verdaderamente hombre como lo somos nosotros.
La Iglesia ha usado el término encarnación para referirse al hecho de que Jesús fue Dios en carne humana. La encarnación fue el acto de Dios Hijo por el que tomó una naturaleza humana. La prueba bíblica de la deidad de Cristo es muy extensa en el Nuevo Testamento. La examinaremos bajo varias categorías.
Jesucristo posee los nombres y títulos de Dios
El argumento más fuerte para la Deidad de Cristo es el que más exasperó a los contemporáneos de Jesús. Se tomó para Sí mismo los nombres y títulos del Antiguo Testamento para Dios y también permitió que otros lo llamaran por los mismos nombres y títulos. Cuando Jesús se llamó a Sí mismo por aquellas apelaciones de Deidad, se enojaron tanto los gobernantes de los judíos que trataron de matarlo por blasfemia. Las autoridades judías no tenían duda. Este maestro Galileo estaba declarando ser el Dios Todopoderoso.
El Señor Jesucristo es la única persona que posee dos naturalezas, la divina y la humana. Él es verdadero Hombre (100%) y verdadero Dios, (100%).
Mismos Nombres y Títulos
Dios
Dios dijo a Moisés: «Yo soy el Señor» (Éxodo 6:2).
«… porque yo soy Dios, y no hay más» (Isaías 45:22).
Dios dijo a Moisés: «YO SOY EL QUE SOY» (Éxodo 3:14).
«El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte» (Isaías 10:21).
«La cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores» (1 Tim.6:15).
«Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve» (Isaías 43:11).
«He aquí Dios es salvación mía…» (Isaías 12:2). «Jehová es mi pastor; nada me faltará». (Salmo 23:1).
«Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?» (Salmo 18:31).
«Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios» (Isa. 44:6).
Jesucristo
«También dice: Tú, oh Señor, afirmaste la tierra desde el principio; tú mismo hiciste el cielo» (Heb.1:5)
«Tomas respondió y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!» (Juan 20:28).
«Jesús les dijo: … Antes que Abraham fuese, yo soy » (Juan 8:58).
«Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado… y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte…» (Isaías 9:6).
«Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES (Apoc.19:13,16).
«Y decían a la mujer: sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo…» (Juan 4:42).
«Y en ningún otro hay salvación porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hch.4:12).
«Yo soy el buen Pastor, el buen Pastor su vida da por las ovejas» (Juan 10:11).
«…porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la Roca era Cristo» (1 Cor.10:4).
«Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin… Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias…» (Apoc.22:13, 16).
Cristo Hijo de Dios
A Cristo se le llama «Hijo de Dios» muchas veces en el Nuevo Testamento. Creo que el pasaje clave aquí es Juan 5.18: «Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque… decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios”. En la cultura judía la frase «hijo de» no implicaba subordinación alguna, sino más bien igualdad e identidad de naturaleza. Así, El nombre «Hijo de Consolación» (Hechos 4.36) sin duda significa «el Consolador». «Hijos del Trueno» (Marcos 3.17) probablemente quería decir «Hombres tronadores». «Hijo del Hombre», especialmente como se aplica a Cristo en Daniel 7.13 y constantemente en el Nuevo Testamento, significa en esencia «el hombre que representa». Así, cuando Cristo dijo «Hijo de Dios soy» (Juan 10.36), sus contemporáneos entendieron que se identificaba a sí mismo como Dios, e igual con el Padre, sin reserva alguna.
Además de la afirmación específica de la deidad de Jesús en los muchos pasajes citados anteriormente, vemos muchos ejemplos en los hechos de Jesús durante su vida que apuntan a su carácter divino.
Mismos Actos
Dios
«En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Gén.1:1).
«Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas…» (Nehemías 9:6).
«Espere Israel a Jehová… Y él redimirá a Israel de todos sus pecados» (Salmo 130:7-8).
«… dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado» (Jeremías 31:34).
«Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne» (Salmo 65:2).
«Entonces claman a Jehová en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas» (Salmo 107:28-29).
«También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo yengrandecer la sabiduría» (Isaías 28:29).
«… Como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos…» (2 Cor.6:16).
«No temas, porque yo estoy contigo…» (Isaías 41:10).
«… porque solo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres» 1 Reyes 8:39).
«… mayor que nuestros corazones es Dios, y él sabe todas las cosas» (1 Juan 3:20).
«Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino…» (Jeremías 17:10).
«Y guarda sus estatutos y sus mandamientos…» (Deut.4:40).
«Porque Jehová al que ama castiga…» (Prov. 3:12).
«… nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre» (Juan 10:29).
«…y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros servís a Jehová vuestro Dios, haréis bien» (1 Samuel 12:14).
«…he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá…» (Isaías 35:4).
«… juzgará al mundo con justicia…» (Salmo 96:13).
Jesucristo
«Tu [Mi Hijo, Heb.1:5], oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos» (Heb.1:10).
«El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder…» (Heb.1:3).
«Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad…» (Tito 2:13-14).
«Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados» (Lucas 5:20).
«Si algo pidieres en mi nombre, yo lo haré» (Juan 14:14).
«… Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza» (Lucas 8:24).
«Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado… y se llamará su nombre Admirable Consejero…» (Isaías 9:6 – Biblia de las Américas).
«Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí…» (Gál.2:20).
«… y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20).
«Y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre» (Juan 2:25).
«… Pedro… le respondió: Señor tú lo sabes todo; tu sabes que te amo…» (Juan 21:17).
«… yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras» (Apoc.2:23).
«Esto os mando: Que os améis unos a otros» (Juan 15:17).
«Yo reprendo y castigo a todos los que amo…» (Apoc.3:19).
«… ni nadie las arrebatará de mi mano» (Juan 10:28).
«… el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8:12).
«… cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo… para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo» (2Tes.1:7-8).
«Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo» (Juan 5:22).
Pablo escribió a los Filipenses: «La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos» (Fil 2:5-7). Este texto no dice que Cristo «se haya vaciado de ciertos poderes» ni que «se haya vaciado de atributos divinos» ni parecido. Más bien, el pasaje describe lo que Jesús hizo en este «vaciarse»: No lo hizo descartando alguno de sus atributos, sino «tomando forma de siervo», o sea, viniendo a vivir como hombre, y «al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!» (Fil2:8). Por tanto, el contexto mismo interpreta este «vaciarse» como equivalente de «humillarse» y tomar una posición y estatus bajo. Este vaciamiento incluye función y estatus, no atributos esenciales ni naturaleza. Quiere decir que asumió un papel humilde, por tanto, podemos decir que Jesús conservo sus atributos divinos.
Mismas Cualidades o Atributos
Dios
«Firme es tu trono desde entonces; Tú eres eternamente» (Salmo 93:2).
«Porque yo Jehová no cambio…» (Malaquías 3:6).
«… porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti…» (Oseas 11:9).
«… ¡Cuán insondables son sus juicios, inescrutables sus caminos!» (Rom.11:33).
«Clemente es Jehová, y justo…» (Salmo 116:5).
«Y ellos dijeron a Jeremías: Que el Señor [Jehová] sea un testigo veraz y fiel contra nosotros…» (Jer.42:5 – Biblia de las Américas).
«Dios es nuestro amparo y fortaleza…» (Salmo 46:1).
«Jehová es mi luz y mi salvación…» (Salmo 27:1).
«Porque tú, oh Señor, Jehová, eres mi esperanza…» (Salmo 71:5).
«… porque dejaron a Jehová, manantial de aguas de vida.» (Jer.17:13).
«… al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.» (Ap. 21:6).
«Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos».
«Todas las cosas están desnudas… a los ojos de aquel…» (Prov. 15:3; Heb.4:13).
Jesucristo
«Pero tú, Belén Efrata… de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad» (Miqueas 5:2 – Biblia de las Américas).
«Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos» (Heb.13:8; Comp. Heb.1:12).
«Más vosotros negasteis al Santo y al Justo…» (Hch.3:14).
«… me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo» (Efesios 3:8).
«… abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo» (1 Juan 2:1).
«… He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios…» (Apoc. 3:14).
«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filip.4:13).
«Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo…» (Juan 8:12).
«Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza» (1 Tim.1:1).
«… el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna» (Juan 4:14).
«… Si alguno tiene sed, venga a mí y beba» (Juan 7:37).
Cristo»sabía lo que había en el hombre». «Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos…» «Sabía quién le iba a entregar» (Juan 2:15; Mat. 9:4; Juan 13:11). Aunque tiene una personalidad separada del Padre, Jesucristo es el Dios verdadero. Por tanto, debemos adorar y honrar, amar y obedecer a Dios el Hijo, también como a Dios el Padre.
Otra clara afirmación de la deidad de Cristo es el hecho de que se le cuenta como digno de adoración, algo que no sucede con ninguna otra criatura, ni siquiera con los ángeles (véase Ap.19:10), sino sólo con Dios. Sin embargo, la Biblia dice de Cristo que «por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre» (Fil 2:9-11). De modo similar, Dios ordena a los ángeles que adoren a Cristo, porque leemos: «Además, al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios dice: “Que lo adoren todos los ángeles de Dios”» (He 1:6).
Reflexionemos
El Nuevo Testamento afirma una vez tras otra la plena y absoluta deidad de Jesucristo. Lo hace en cientos de versículos específicos que llaman a Jesús «Dios», «Señor», e «Hijo de Dios », así como en los muchos versículos que usan otros títulos de deidad para referirse a Cristo, y en los muchos pasajes que le atribuyen hechos o palabras que pueden ser ciertos sólo de Dios.
«Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud» (Col 1:19), y «Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo» (Fil 2:9). Ahora concluimos que Jesús es real y plenamente Dios. Legítimamente, su nombre es «Emanuel», o sea, «Dios con nosotros» (Mt.1:23).
Oremos Juntos
Amado Dios, te agradezco que te hayas encarnado y humillado hasta lo sumo hoy doblo mis rodillas ante el nombre que es sobre todo nombre y rindo mi adoración y alabanza ante ti Jesús. Amén.







