«Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades. Más él se apartaba a lugares desiertos, y oraba».
S. Lucas 5:15-16
Objetivo del Tema
Que el discípulo estudie las prioridades que tenía Jesús como líder y pueda compararla con las suyas y si estas no concuerdan hacer los ajustes necesarios.
El diccionario de la lengua española define el término prioridad como anterioridad de una cosa con respecto a otra, en tiempo o en orden. Tomando en cuenta este concepto uno se pregunta: ¿Cuáles fueron las prioridades de Jesús como líder? Como ser humano que era ¿Cómo ordeno su agenda de actividades frente a los múltiples compromisos que tenía cada día? Por cierto no fue fácil para Jesús escapar a los compromisos cuando su fama llego a ser conocida y las multitudes lo buscaban desde la primera hora de la mañana.
Si Jesús hubiese nacido en el siglo XXI ¿Cuáles hubiesen sido sus prioridades como líder en esta sociedad actual que ante la demanda de lo prioritario siempre contesta no hay tiempo? La fama, los compromisos y la popularidad pueden convertirse en una poderosa tentación para el líder, en que este cambie sus prioridades.
La principal prioridad de Jesús como Líder: El Padre
Jesús tenía bien definida su visión (Lc19:10) puesto que su principal prioridad, como líder, fue depender enteramente de su Padre y no hacer nada que pudiera separarle de Él. El texto en Lucas 5:15-16 “y se reunía mucha gente para oírle y para que les sanase de sus enfermedades” Jesús no rehuyó su responsabilidad de enseñar y sanar a aquellos que venían a Él, pero esto no fue lo suficientemente importante como para dejar a un lado lo que realmente era prioritario “Él se apartaba a lugares desiertos y oraba”.
El hábito de Jesús de aislarse, momentáneamente o por un largo tiempo, tenía como propósito retirarse del ruido y de las demandas cotidianas para pasar tiempo con Dios, relacionarse con El y permitir que se recargaran sus baterías emocionales y espirituales. Este hábito provee el momento oportuno para elaborar su programa de actividades diarias, no importa cuán ocupado y complicado pueda ser ese programa. Sin embargo en nuestra sociedad, encontrar un lugar para recluirse se hace cada vez más difícil. Por tanto la prioridad de Jesús como líder fue hecha principalmente en función de su relación de dependencia que mantuvo con su padre. Su santo y seña era “No puedo yo hacer nada por mí mismo…porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.”
La mayor tentación que enfrento Jesús cada día fue precisamente, la de dejar de depender del poder de su padre, para depender de sí mismo y en esto radicó la primera tentación que satanás le infligió en el desierto, cuando le pidió: “Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mt 4:3). Se puede afirmar sin temor a dudas que, en la agenda de Jesús, la comunión personal con su Padre ocupaba el primer lugar, el mejor y el más importante e impostergable.
La segunda prioridad de Jesús como líder: Su Familia
Habiendo puesto en práctica Jesús en su vida, el primer gran mandamiento:” Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mt.22:37).La segunda prioridad en su vida como líder estuvo en relación con el segundo gran mandamiento. “Amaras a tu prójimo como a ti mismo” (v.39). En este sentido, su prójimo inmediato fue su propia familia (María, José y sus hermanos).
El evangelio de Lucas registra que Jesús, después del reencuentro con sus padres en Jerusalén, “descendió con ellos y volvió a Nazaret y estaba sujeto a ellos” (Lc 2:51). En realidad sin descuidar los negocios de su Padre (Dios), Jesús acompaño y proveyó para las necesidades de su familia durante los primeros treinta años, antes de dar inicio a su ministerio publico. Al comenzar su ministerio el primer milagro que realiza (la conversión del agua en vino en unas bodas en Cana de Galilea Jn 2:1-11) lo realiza a petición de su Madre a pesar que le declara que aún no había llegado la hora de manifestarse públicamente sin embargo le da prioridad a su madre, demostrando el hábito de proveer las peticiones y necesidades de ella.
Durante los tres años y medio que duro su ministerio, Jesús regreso a su hogar en Nazaret (Mt.13:54), porque consideraba que había una obra que hacer especialmente entre sus hermanos incrédulos (Jn 7:1-5), y también porque era su deber honrar a su madre, la cual probablemente era ya una viuda. Bastante conocida fue la actitud de respeto y amor que Jesús manifestó hacia su madre en los últimos instantes de su vida, pues no se olvidó que estaba en su agenda el hacer previsión para su cuidado, de allí que olvidándose de sí mismo le dijo a Juan, su discípulo: “He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa” (Jn 19:26-27).
Los resultados de haberle dedicado a su familia un lugar de prioridad, después de su Padre, influyeron poderosamente en la conversión de sus hermanos incrédulos, a quienes Lucas menciona entre el grupo de aquellos que estaban en el aposento alto previo al Pentecostés (Hch 1:14) y que la historia declara como el hermano (Santiago) fue más tarde el líder de la iglesia en Jerusalén.
La tercera prioridad de Jesús como Líder: Sus Discípulos
Después de su comunión personal que Jesús mantuvo siempre con su Padre, y del tiempo que dedicó para estar sujeto a su familia, la siguiente prioridad en la agenda de Jesús como líder consistió en llamar a doce seguidores (Mt 10:1-4) y después a otros setenta (Lc 10:1), a quienes le dedico el tiempo necesario para enseñarles, como llegar a ser verdaderos discípulos en el reino de Dios. A este grupo selecto Jesús dedico tres años y medio, pues ellos serían el núcleo que daría origen a la naciente Iglesia cristiana. Caminó, comió y durmió junto con ellos. Les enseño los principios del reino (Mt 5:1-7-29), así como los principios del trabajo en equipo (Mt 10:5-15).
Aun cuando Jesús sabía que serían tardos para entender todo lo que él les enseñaba (Lc 24:25), sembró en sus corazones la semilla del evangelio, y la regó cada día con oración, amor, paciencia y tolerancia. Se dejó ver luego de su ascensión. Jesús al llamar a este pequeño grupo, lo hizo después de haber dedicado toda la noche a orar por ellos (Lc 6:12-16), les enseño a orar (Lc11:1-4) y, antes de finalizar su ministerio, oró al Padre por cada uno de ellos (Jn.17:1-12), y oro por nosotros al declarar los que creeríamos en El por la predicación de ellos (Jn 17:20).
Reflexionemos
Las prioridades de Jesus como lider, fueron hechas principalmente en funcion de la relacion de dependencia que mantuvo con el Padre a traves de su comunion personal las venticuatro horas del dia, tu victoria como lider esta asegurada en la medida que mantengas tus prioridades de liderazgo en entera dependencia del Padre, a través de una vida de comunión permanente y puedas imitar a Jesus en el modelo de liderazgo al ordenar tu agenda diaria de prioridades: Dios, la familia y los discipulos.
Oremos Juntos
Amado Padre te doy gracias por tu guía y dirección ayúdame a colocar las prioridades en mi vida acorde a tu modelo, dame la sabiduría para organizar mi tiempo conforme a lo que es verdaderamente importante, te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.







