Tema 5: El Equipo del Líder

«Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas».

«Del mismo modo, si dos personas se recuestan juntas, pueden brindarse calor mutuamente; pero ¿cómo hace uno solo para entrar en calor? Alguien que está solo, puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente».

Eclesiastés 4:9-12 NTV

Objetivo del Tema

Que el discípulo pueda entender como el trabajar con otros puede aumentar su efectividad en el servicio porque otros pueden complementar sus habilidades.

Dios llama a sus hijos a trabajar juntos. Vemos este principio tan pronto en la Biblia como la creación misma. Dios creó primero a Adán pero pronto declaro “No es bueno que el hombre este solo”. Dios entonces creo a Eva para ser una “ayuda idónea para él” y aquí tenemos al primer equipo. Este primer equipo falló cuando desobedeció a Dios. De esta historia aprendemos que el equipo completo es afectado por la falla de un miembro (Gn.3:6) y que el equipo completo comparte la responsabilidad por el problema (Gn.3:16-17).


El equipo de trabajo consiste en trabajar en conjunto con otros en una tarea (como un grupo Bíblico o ministerio), en vez de hacerlo solo. Por eso, trabajar en equipo requiere ponerse de acuerdo como grupo en cuanto a una meta que van a tratar de lograr. Al hacer los trabajos juntos, los miembros del grupo (o el equipo) ponen en práctica sus dones y habilidades variadas, y el equipo cuenta con el tiempo y esfuerzo que todos pueden disponer para la tarea.

I Los líderes no deben trabajar solos

Las razones para el énfasis bíblico en los equipos son obvias: en la multitud de consejeros hay gran sabiduría (Pr 15:22), y ninguna persona tiene todos los dones (Ef. 4, 1 Cor 12). Nos necesitamos unos a otros. Hoy en día el ministerio debería ser visto en la base de un equipo. En lugar de líderes que trabajan solos, las iglesias y ministerios  deberían ser guiados por equipos, en el Nuevo Testamento,  Jesús llamó a sus discípulos y trabajó con ellos como un equipo.

Cuando Jesús los introdujo al ministerio, dividió su equipo enviándoles de dos en dos (Mr. 6:7, Le 10:1). Pedro fue con otros cristianos a evangelizar en Cesárea (Hch. 10:23). El Espíritu Santo apartó a Pablo y Bernabé como el primer equipo misionero (Hch 13:2). Después del primer viaje misionero, este equipo se dividió en dos (Hch 15:36-41). Pablo tenía una puerta abierta para el ministerio, pero no aprovechó la oportunidad porque en esa ocasión estaba solo (2 Corintios 2:12-13). Cuando los ancianos eran nombrados en la Iglesia primitiva, normalmente un grupo de ancianos era el responsable de guiar a una Iglesia (Hch 14:23).

II  Características de un equipo efectivo

Una visión común y claro entendimiento de la tarea

Un grupo de personas no puede moverse juntas si no van en la misma dirección. Los equipos maduros conocen el objetivo hacia el cual están trabajando. Frecuentemente se dará cuenta que Dios los ha unido justamente con la mezcla correcta de talentos y habilidades para cumplir con los propósitos del equipo.

Sin embargo, cuando las personas del mismo equipo tienen perspectivas incompatibles o conflictos de objetivos, entonces quizá trabajar juntos no es posible. En tal caso, cualquiera de los miembros debe ceder a sus deseos particulares, o formar un equipo separado, como lo hicieron Pablo y Bernabé en Hch. 15:36-41

Tiempo invertido junto para orar, evaluar y planear

La participación de los miembros del equipo de trabajo es más valiosa cuando las personas conocen lo que está pasando y las ideas son comunicadas adecuadamente, así como las necesidades y deseos de los demás, “lo que no se evalúa se devalúa”.

Relaciones Caracterizadas por el amor

Los equipos maduros se caracterizan por su deseo de armonizar y trabajar juntos. Los miembros de un equipo maduro poseen la disposición de ser abiertos acerca de si mismos. Esa cercanía es ganada por la aceptación, experiencias compartidas y tiempo. Por lo que el respeto mutuo, ánimo y énfasis en el servicio los unos a los otros son elementos claves para buenos equipos.

Si los equipos han de lograr esta cercanía, las relaciones entre los miembros son un tipo especial de amor, el amor de Dios. Este amor no ama a la otra persona por su personalidad, apariencia, habilidad o inteligencia. Está motivado por el infinito e incondicional amor de Dios por nosotros.

Roles claros y diversos

 Los equipos necesitan una gran variedad de personas para cumplir tareas complejas y estas entienden las responsabilidades de cada uno. Si los miembros del equipo no entienden quién es el responsable de ciertas áreas, entonces los niveles de frustración se incrementaran, por eso el trabajar en equipo es más efectivo cuando cada miembro sabe su rol particular, y está colocado en situaciones que contribuyan al uso de sus puntos fuertes.

Comunicación abierta y honesta entre sus miembros

La mayor barrera para las buenas comunicaciones es juzgar y evaluar antes de escuchar realmente. Cuando los miembros de un equipo maduro hablan, frecuentemente practican la empatía. Empatía es la búsqueda de entender a otros antes de dar consejo o compartir la opinión personal. Esta clase de comunicación muestra amor y respeto por la otra persona.

III Formando su equipo

Conforme usted forma un equipo para la tarea espiritual, necesitara buscar individuos con 3 características básicas:

Un Compromiso con la meta común

En el mundo deportivo, equipos “exitosos” muchas veces se componen de gente que quizá en otras situaciones no sería compatible, pero un compromiso fuerte en la meta ayuda a vencer sus diferencias y trabajar juntos. Si un grupo de no creyentes puede demostrar tal cooperación ¿Cuánto más puede un equipo con metas trascendentes?

Un Carácter piadoso

Consideremos por un momento los discípulos que escogió Jesús. ¿Acaso eran personas educadas o capaces?

Evidentemente Jesús buscaba otras cualidades, nosotros debemos hacer lo mismo, cuando los discípulos escogieron hombres para ayudarles escogieron gente llena del Espíritu Santo y sabiduría, no les importo la educación, la edad, la habilidad, la experiencia, ni otras características que podemos considerar importantes. Ellos valoraban el carácter piadoso.

Dispuesto a maximizar puntos fuertes a través de papeles claros

El modelo Bíblico de equipo es un cuerpo, muchos miembros trabajando en conjunto en unidad, este ejemplo ilustra las habilidades y los dones complementándose para trabajar, diversidad de sexo, edades y personalidades, en el equipo esto es valioso si se enfoca en una meta común, pero también tiene que tener una cabeza (líder), este liderazgo debe ser funcional en vez de posicional.

 Reflexionemos

En muchas maneras, el éxito de un equipo depende del líder, frecuentemente es la responsabilidad del líder reclutar a los miembros del equipo. Aun cuando es verdad que un equipo debe trabajar junto y puede en conjunto hacer decisiones en cuanto a visión, misión y propósito, debe aun así haber una persona, un líder del equipo, quien es el responsable de ayudar al equipo a esforzarse hacia los objetivos por los cuales fue designado.

Oremos juntos

Señor reconozco la necesidad de trabajar en equipo, ayúdame a formar parte de uno donde tú seas el que me conectes con las personas adecuadas para que yo pueda desarrollar la obra del ministerio eficazmente, te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.