Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
Mar 16:15-16
1Co 11:23-25 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
La palabra sacramento (como la palabra Trinidad) es una expresión que no está mencionada en la Biblia. Entró en la teología a través de la Vulgata Latina donde se la utilizó como traducción de la palabra griega mysterion. Designa aquellas «ordenanzas» (prácticas) a las que el Señor mismo les adjudicó un significado especial. En virtud de su carácter sacro, se las describe con el nombre de sacramentos – literalmente, “cosas sagradas,” o «juramentos consagrados por un rito sagrado.” Los sacramentos son dos: el bautismo en agua y la Cena del Señor.
Objetivo del tema
Motivar al discípulo a participar de las ordenanzas sacramentales y disfrutar de la bendición que estas representan para el creyente en el proceso de su crecimiento espiritual.
Los elementos de un sacramento
¿De qué manera representan las Escrituras los sacramentos de la iglesia como distintos de otras prácticas, tales como la lectura de las Escrituras o las oraciones, que no son sacramentales? ¿Qué constituye un sacramento? Hay al menos 3 elementos.
1. Los sacramentos son prácticas divinas instituidas por Cristo mismo. A este respecto, los sacramentos son similares con las otras prácticas necesarias que también forman parte de la adoración de la iglesia – la oración, por ejemplo. Cristo nos mandó orar. Pero se diferencia de otras cosas que hacemos pero que no han sido explícitamente ordenadas. Cuando nos congregamos, cantamos, y tenemos garantías bíblicas para cantar, incluyendo el ejemplo de Jesús y sus discípulos (Mr.14:26). Pero el cantar himnos no fue específicamente ordenado por el Señor y, en consecuencia, está dentro de esa categoría de cosas permisibles y hasta buenas, pero no obligatorias. Los sacramentos son obligatorios. La Cena del Señor fue instituida por Jesús la noche que fue entregado. El bautismo fue instituido poco antes de su ascensión al cielo.
2. Los sacramentos son prácticas en las que los elementos materiales son utilizados como signos o figuras visibles de la bendición de Dios. En el bautismo el signo es el agua. En la Cena del Señor, hay dos signos: el pan, que representa el cuerpo roto del Señor Jesucristo, y el vino, que significa su sangre derramada por todos. Esta característica es importante para comprender la naturaleza de un sacramento. Diferencia al bautismo y a la Cena del Señor de otras cosas apropiadas, pero no sacramentales, que no utilizan un elemento material como un signo o figura. El elemento material es lo que distingue al sacramento de la realidad que significa. Un signo es un objeto visible que señala una realidad distinta y más importante que el propio signo. El sacramento del bautismo señala nuestra identificación con Cristo por la fe. La Cena del Señor apunta hacia la realidad de nuestra comunión con él. En el caso de los sacramentos, el signo es secundario, exterior y visible. La realidad es primaria, interior e invisible.
3. Los sacramentos son para nosotros sellos, certificados o confirmaciones de la gracia que representan. En nuestros días el uso de sellos no es muy común, pero los ejemplos que tenemos sugieren esta idea. El sello de los países aparece sobre los pasaportes, por ejemplo. El papel es sellado para que el documento no pueda ser adulterado, de esta manera está validando el pasaporte y al mismo tiempo está demostrando que su poseedor es un ciudadano del país que representa. Otros documentos son autenticados por escribanos. El sello del escribano es la confirmación que el juramento ha sido hecho. Los sacramentos son el sello de Dios que confirman que somos sus hijos y que estamos en comunión con él.
EL BAUTISMO EN AGUA POR INMERSIÓN
Las Escrituras establecen la ordenanza del bautismo en agua por inmersión. Todos los que se arrepienten y creen en Cristo como Salvador y Señor deben ser bautizados (Mateo 28:19; Marcos 16:16; Hechos 10:47,48). Existe un profundo simbolismo en el bautismo (Romanos 6:4). El bautismo es la identificación del creyente con Cristo y una confesión pública de Su obra. El creyente declara ante el mundo que ha muerto con Cristo. Una muerte no física, sino muerte a sus pecados y a una vida en desobediencia y alejada de Dios. Somos, en sentido simbólico y espiritual, sepultados con Cristo para resucitar por la fe. Estamos confesando el nuevo nacimiento y la nueva vida que tenemos en Cristo. En el bautismo hacemos una renuncia pública a nuestra vida lejos de Dios y nos comprometemos en fidelidad al Señor. Esta declaración es muy seria por lo que tiene que hacerse con madurez y conciencia. Por tal razón no avalamos el bautizo de recién nacidos, entendiendo que ellos no tienen la madurez suficiente para tomar esta decisión. Entendemos la necesidad de la salvación para los niños y no la negamos, más sabemos que el bautismo no es para salvación, sino para compromiso. De esta manera declaran ante el mundo que han muerto con Cristo y que han sido resucitados con Él para andar en nueva vida. El bautismo en agua no tiene ninguna implicación en cuanto a la salvación o el perdón de pecados. El bautismo es una confesión pública de que nuestros pecados han sido perdonados y que nuestras conciencias pueden estar limpias ante Dios (1 Pedro 3:21).
Como el bautismo es el signo de la promesa de Dios, no debe ser administrado a una persona más de una vez. Ser bautizado más de una vez es poner una sombra de duda a la promesa de Dios. (Marc.16:15) Sin duda que quienes han sido bautizados dos o más veces no intentan poner en duda la integridad de Dios, pero su acción, si la entendemos correctamente comunicaría dicha duda. Es el deber de cada uno de los cristianos, sin embargo, ser bautizado. No se trata de un ritual sin ningún contenido, sino de un sacramento instituido por nuestro Señor. Aunque en casos particulares el bautismo se realice por aspersión, vemos como bíblico por su connotación el sumergir la persona en el agua (atendiendo a otro matiz del significado etimológico, como es: teñir) sin que esto represente que el bautismo por inmersión tenga preponderancia en su significado respecto al de aspersión. Practicamos como principio bíblico el bautizar la persona en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
LA CENA DEL SEÑOR
La Cena del Señor consiste en la participación de elementos simbólicos –el pan y el fruto de la vid– como expresiones de nuestra participación de la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo (2Ped.1:4); un recordatorio de sus sufrimientos y su muerte (1Cor.11:26); una profecía de su segunda venida (1Cor.11:26); y un mandato para todos los creyentes “¡hasta que él venga!”. La Cena del Señor ocupa en los cristianos el lugar que ocupa en los judíos la pascua (1Cor.5:7). No tenemos una periodicidad específica en cuanto a su práctica, aunque regularmente se hace una vez al mes. Esta es una ceremonia conmemorativa de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo quien dijo “Hace esto en memoria de mí” (Luc.22:19). Nos recuerda su vida en la tierra y su obra en la cruz muriendo en nuestro lugar y para nuestra salvación.
De igual manera es una ceremonia instructiva que nos recuerda la encarnación de Cristo y la expiación por nuestros pecados. Es también inspirativa, porque nos recuerda que es por fe que podemos recibir los beneficios de la muerte y resurrección de Nuestro Señor. Nos recuerda que Él murió y resucitó para darnos nueva vida y que nos abstengamos de toda especie de mal. La cena del Señor proclama el Nuevo Pacto que Dios ha hecho por medio de la sangre de Cristo y nos invita a permanecer fieles al Señor “hasta que él vuelva” y estemos con él en el Reino Celestial. La cena del Señor es una ceremonia de koinonía. (Koinonía es Comunión, aquello en que varios participan). Se declara la reconciliación que ahora tenemos por Dios, teniendo entrada ante el trono por la sangre de Cristo y la comunión que experimentamos entre hermanos. Es una celebración de acción de gracias a la que se invita a participar dignamente (1Cor.11:27-29). Hay sentencia divina contra aquel que participe de ella indignamente.
La cena del Señor es un recordatorio de la obra expiatoria de nuestro Señor y la esperanza bienaventurada de su regreso por nosotros. En ningún momento consideramos bíblico que el pan y el vino se transformen literalmente en el cuerpo de Cristo (transubstanciación). Tampoco avalamos el que la substancia del pan y el vino se mezclen con la del Señor (consubstanciación). Creemos que el pan y el vino son elementos simbólicos de la obra de Cristo que se manifiesta no sólo en el momento de la cena, sino en el diario vivir del verdadero creyente.
REFLEXIONEMOS
El bautismo en agua es el rito de ingreso en la iglesia cristiana, y simboliza el comienzo de la vida espiritual; la Cena del Señor es un rito de comunión y significa que continúa la vida espiritual. El primero representa fe en Cristo, el segundo, comunión con Cristo. El primero es administrado solamente una vez, puesto que puede haber solamente un comienzo de la vida espiritual; el segundo es administrado con frecuencia, enseñándonos que la vida espiritual debe ser nutrida.
OREMOS JUNTOS
Señor te doy gracias por la nueva vida que me has dado y por permitirme ser parte de tu cuerpo que es la iglesia. Hoy reconozco el valor del sacrificio que has hecho y quiero someterme a lo que tú has mandado, ayúdame a cumplir dignamente tus ordenanzas en el nombre de Jesús amen.
APRENDAMOS DE LAS ESCRITURAS
1. ¿Porque no se deben bautizar a los niños?
2. ¿Qué elementos son necesarios para constituir un sacramento?
3. ¿Qué representa el bautismo?
4. ¿Los sacramentos son obligatorios?
5. ¿Qué representa el pan y el vino?







