«Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré». Juan 16:7
«Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo». Juan 16:20-22
¿Qué es ser un cristiano? ¿Cómo Dios, nos pasa de personas comunes a discípulos extraordinarios? El discípulo no es alguien que solo ora, canta u ocupa un lugar en la iglesia. Ser cristiano es la implantación del carácter de Cristo en una persona, que estando muerta y desconectada del Reino de Dios, empieza a ser vivificada, e influenciada a una nueva vida que opera dentro de él.
«El León ha despertado», ahora va al encuentro, a mostrarse a su dispersa manada.
El León se encuentra con su manada
1. Un encuentro impactante
El cuerpo resucitado de Jesús, era un verdadero cuerpo de carne y hueso, pero sin limitaciones de la ley del pecado y las leyes naturales. Él entra estando las puertas cerradas y solo apareció en medio de ellos (Juan 20:19). Los discípulos tuvieron miedo (Lucas 24:37). Jesús les reprocha su incredulidad, al verlo resucitado (arcos 16:14), y como ellos tenían una mezcla de gozo e incredulidad, Jesús pide comer (Lucas 24:39-43). Cuando vuelve a decir: «Paz a vosotros». El León sopla su Espíritu en los discípulos para que reciban vida y un nuevo entendimiento espiritual (Juan 20:21-22).
2. El León y su manada son uno
¡Qué experiencia! «Ellos estaban siendo regenerados por el soplo del Espíritu Santo», la manifestación sobrenatural del León no podía ser entendida ni completa en la manada, sin el «Soplo de Dios». El Aliento de Vida regresa al espíritu del hombre (Génesis 2:7). Aquella vida del Espíritu de Dios, que se separó con la caída de Adán, regresa, regenera y restaura al hombre, para que crea las evidencias de la resurrección del León. Ahora, el León puede dirigirlos y gobernarlos desde el interior de su espíritu. Por eso, somos el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19). ¡El León y su manada ahora son uno!
3. Un cristiano no es alguien que sufrió un cambio de religión, ni de creencia
Un cristiano no es alguien que sufrió un cambio de religión, ni de creencia, sino que experimentó un cambio en su esencia. Es la consecuencia de haber recibido la implantación de la vida y el carácter de Cristo en su espíritu. ¡Reflejar a Cristo en la vida, es el propósito de ser cristiano! 1 Juan 3:6 dice: «Todo aquel que permanece en Él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido».
La obra del Espíritu del León en nosotros
A. Nacer de Nuevo
La obra de regeneración que solo Dios hace (porque nadie puede limpiarse a sí mismo de sus pecados), por medio de la Sangre de Jesucristo. Por ello, el apóstol Pablo refiere: «que, antes de haber conocido a Cristo, estábamos muertos en delitos y pecados». (Efesios 2:1).
B. Es necesario Nacer de Nuevo
El hombre está corrompido, es un cadáver espiritual. Ante esta realidad, el muerto no requiere ser curado, ni aplicarle un medicamento, porque no se trata de un enfermo, sino de un muerto. Un muerto espiritual, requiere por la gracia y misericordia una nueva naturaleza, y para ello, se necesita que «nazca de nuevo» (Juan 3:3).
C. Sin el Nuevo Nacimiento
Sin el nuevo nacimiento nunca podremos ver, ni entender, ni operar, ni entrar en el Reino de Dios. En Juan 3:3, el Señor dijo: «el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios» y en Juan 3:5, Él dijo: «El que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios».
La Obra del Espíritu Santo consta de:
- Oír las Buenas Nuevas: «Jesucristo muriendo en la cruz, pagó por nuestros pecados».
- Ser compungido en el corazón, por la intervención del Espíritu Santo.
- El Espíritu Santo por la Palabra generará arrepentimiento de la condición de pecados.
- Como resultado, recibirá el perdón de sus pecados. Hechos 3:19.
- Hacemos pública nuestra fe a través del Bautismo en Agua.
D. Todo está referido en el primer sermón del apóstol Pedro
Cuando dijo:
“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Hechos 2:36-38.
Una Vida Nueva y un estilo de vida radical y diferente
A. El Espíritu Santo nos hace Santos, separándonos para Dios
Al ser perdonados y recibir el Espíritu Santo, la vida del creyente es santificada de manera instantánea. Somos justificados por la gracia, mediante la fe en Jesucristo, Dios nos pone en la posición de ser separados para Él, y para servir a Jesucristo. Ro 3:24.
Por esta razón Pablo nos llama Santos. Y no porque hallamos alcanzado la perfección, sino porque hemos sido lavados y perdonados por la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios. 1Co 1:2; 2Co 1:1.
“El verdadero propósito de ser santos o apartados, es para servir a Jesús”.
B. Andar en el Espíritu
Andar en el Espíritu y no satisfacer los deseos de nuestra naturaleza pecaminosa, (Gálatas 2:16). Andar en el Espíritu Santo, es la frase más recurrente en el libro de los Hechos, en los primeros cristianos. “Andar” es dejarse guiar por la Palabra y la obra del Espíritu de Dios. Es la evidencia que somos hijos de Dios (Ro 8:14).
C. El Fruto del Espíritu de Dios. Gálatas 5:22-24
Es la expresión del carácter de Cristo modificando nuestras vidas. Nos hace amarle y amar a los demás (Amor), estar siempre alegres (Gozo), vivir en paz con Dios y con todos (Paz), nos hace tolerantes y pacientes (Tolerancia), amables y buenos (Benignidad), tratar bien a los demás (Bondad), tener siempre confianza en Dios (Fe), ser humildes y sencillos (Mansedumbre) y saber controlar nuestros deseos (Templanza). En lo natural, las frutas salen de los árboles, porque está en su naturaleza, de la misma manera, estas virtudes fructifican y evidencian la vida del creyente por la acción del Espíritu Santo dentro nosotros.
D. Debemos buscar ser llenos
Buscar ser lleno del Espíritu Santo, es ser influenciados o controlados de la misma forma que el alcohol influencia y afecta la estructura interior de una persona ebria. Si no maduramos en ser llenos, otras llenuras nos pueden influenciar en nuestra mente y estilo de vida. ¡Lo que más te controla evidencia de que estamos llenos! Aprendamos a vaciar nuestra vieja vida y andemos como verdaderos Hijos de Dios nacidos de nuevo. Que el Dios que vive dentro de nosotros sea mostrado a todos.
Efesios 5:15-18 (NVI), dice: «Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor. No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu».
«Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios» (2 Corintios 7:1).
«Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional culto. Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12:1-2).
Conclusión
- El León ha despertado para cambiar nuestra realidad interior de muerte y traernos vida nueva.
- No había otra forma de entrar, ver, entender y operar en el reino de Dios, sino es por medio del Espíritu Santo. La vida del Aliento de Dios regresa para regenerarnos, operar, y dirigirnos desde nuestro espíritu resucitado ahora el León reina y hace su voluntad dentro de nosotros.
- ¿Entendemos la obra del Espíritu Santo?, ¿Diariamente nos dejamos guiar por el Espíritu de Dios? ¿Nuestro estilo de vida refleja si estamos llenos de Dios?





























































