50 Días de Fuego

Mi Pan Diario – Día 14

“Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama”. Lucas 22:19-20

La Cena del Señor debe ser un recuerdo personal, una participación plena en Cristo a través del Espíritu Santo y un nuevo compromiso con Su pacto a través del cual ha llegado la salvación completa a los seres humanos. El pan no cambiaría ni física ni espiritualmente (como tampoco lo hizo el pan de Pascua). Más bien sería el punto de contacto con el Cristo crucificado y vivo, viniendo a Él y creyendo en Él continuamente, disfrutando de Su presencia entre ellos (Mateo 18:20; Mateo 28:20) y disfrutando así de la vida a través de su nombre.

Cuando los discípulos, y los que llegaron a creer en Jesús por sus palabras, tomaron el pan y lo comieron, debían sentir como si ellos también estuvieran entrando personalmente en Su quebrantamiento en la cruz. Estaban siendo crucificados con Él (Gálatas 2:20).

Reflexionemos

Celebrar la Cena del Señor es un momento para recordar “en memoria de mí ( de Jesús)” , lo que Cristo ha hecho por nosotros y su sufrimiento en la cruz del calvario, es agradecer a Dios por su salvación y por su muerte en la cruz y es un momento para analizar nuestras vidas y ver si estamos viviendo a la luz del evangelio.

Oración

Amado Dios, hoy te doy gracias por qué llevaste en tu cuerpo el sufrimiento de mis pecados, te azotaron, te golpearon, te arrancaron tus barbas, te colocaron una corona de espinas, te golpearon, te clavaron en las manos y los pies, se burlaron de ti y traspasaron tu cuerpo con una lanza … Todo ese dolor lo soportaste por amor a mí. Solo puedo agradecerte al derramar tu sangre para perdonar todos mis pecados. Hoy soy tu hijo por el sacrificio que realizaste para beneficiarme… Muchas gracias Jesucristo.

Ps Ticiano Calderón