“He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”. Lucas 24:49
Introducción
- La Manada estuvo cuarenta días en el discipulado del León (Hechos 1:2-3), aprendiendo como vivir y operar en la Gran Comisión del Reino y extender su evangelio a toda la tierra.
- Una vez que Cristo ascendió al cielo y envió «la promesa del Padre», entonces toda persona que nace de nuevo recibe el Espíritu Santo en ese mismo momento, siendo sellados como posesión suya. (Efesios 1:13-14). Entendemos que no había nada especial en los discípulos para que Jesús los escogiera, ellos eran personas comunes (1 Co 1:27), pero Dios escoge lo común para poner su Espíritu a fin de realizar su obra sobrenatural en nosotros.
De Gatos a una manada de Leones
Los discípulos estaban en un proceso de la infancia a la madurez, necesitaban una experiencia mayor. Ellos fallaban, pensaban que el Reino del León se iba a establecer en Israel de forma terrenal (Hechos 1:6-7). Eran solo gatos inexpertos, sin entendimiento, sin carácter espiritual, su Fe tenía que crecer y madurar.
A. La Gran Comisión del León
Jesús ordena que no salgan de Jerusalén y esperen la promesa del Padre (Hch 1:4; Lc 24:49). Jesús sabía que el simple conocimiento de Dios, no era suficiente para la Gran Comisión, necesitaban “un entendimiento continuo de su tarea asignada”, ser asistidos, dirigidos o detenidos por Dios de forma sobrenatural, ellos requerían del carácter de Fe sobrenatural, ¡necesitaban el Poder de lo Alto! (Hechos 1:8-9). La Ascensión del León a la Diestra del Padre confirma que la manada también está sentada juntamente con Cristo (Ef 2:6). La Iglesia estaba lista para operar con la autoridad del León.
B. El Tercer Aposento
En Hechos 1:12-13 Notamos algo diferente en la manada:
“Entonces VOLVIERON a Jerusalén desde el monte (de los olivos)… Y ENTRADOS, SUBIERON al aposento alto, DONDE MORABAN: Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo. 14 Todos estos, PERSEVERABAN UNÁNIMES en oración y ruego…”.
Estas cuatro acciones: (Volvieron, entraron, subieron, moraron) “lo realizaron juntos y unidos”, esto nos hace preguntar: ¿Cuándo lograron estar Unidos? ¿Qué pasó con aquellas peleas y rivalidades entre ellos?
El Espíritu de la Manada
A. El antes y el ahora de la manada
- En el primer aposento de la Roca del León, solo había peleas, traición, competencia, mentiras, rebeldía, división. Pero aquí, ¡vemos unidad!, la manada camina como un solo cuerpo, también vemos, unidad de propósito en oración y ruego. Antes los discípulos eran unos “cobardes gatitos”, que abandonaron al maestro, se asustaban con las pruebas y las tormentas. Pero…
- En el segundo aposento el soplo del León les regenera y les cambia su realidad espiritual.
- En este tercer aposento ¡la manada y el León son uno! Ahora, comenzaron a caminar, orar y hablar como Jesús, los movimientos del León y su manada eran idénticos.
B. La Unidad y el Amor muestra a Dios
Este era el cumplimiento de la voluntad y la oración de Jesucristo por Su Iglesia, un solo cuerpo, su manada. Esta es, la verdadera naturaleza para operar en la Tierra. Al creer en Jesús, todos somos introducidos al Cuerpo de Cristo. 1° Cor. 12:26-27; Ro 12:4-5.
- No puede haber una madurez de vida Espiritual, si no crecemos en la Unidad y el Amor del Cuerpo de Cristo. “Mas no ruego… por los que han de creer en mí…, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno”. Juan 17:20-22.
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Juan 13:34-35. - La Gloria de Dios opera en la Unidad. “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo (En Unidad) antes que el mundo fuese”. Juan 17:4-5.
Esperando la promesa del Espíritu del León
A. La Promesa del Espíritu Santo vino con Poder
La Promesa del Espíritu Santo vino con Poder llenando a todos los que pertenecen al cuerpo de Cristo. Hechos 2:1-4. Todos fueron llenos y hablaban en nuevas lenguas. Primero notamos: “la vida sobrenatural del cuerpo” en “la Unidad y el Amor”. Después: “La vida sobrenatural del Poder del Espíritu”. Ambas experiencias son inseparables, para un desarrollo sano y maduro en la Iglesia, y los creyentes.
B. Ahora: ¡Los discípulos rugían como Leones!
- El rugir del Espíritu dejó perplejos a los oyentes. Hechos 2:12.
- Las multitudes ante el rugir del Evangelio quedaban compungidos. Hecho 2:37.
- Jesús Rugió a través de Pedro y se Salvaron 3000 personas. Hechos 2:41.
- Ahora la iglesia perseveraba con fervor del Espíritu del León. Hechos 2:42.
- Vino temor y maravillas y señales eran manifiestas. Hechos 2:43.
- Estaban juntos y tenían en común todas las cosas. Hechos 2:44.
- Perseveraban en el templo y Dios añadía cada día conversiones. Hechos 2:47.
- El Poder Sanó al Cojo del templo La hermosa. Hechos 3:6-8.
- Hablaban la Palabra y la gente se maravilla. Hechos 2:7.
- La iglesia se transformó, en una manada indetenible.
Conclusión
- ¿Qué ocurrió, en la manada de Jesús? La vida del Espíritu Santo y Su poder lo llenó todo.
- ¿Qué podemos aprender, de la vida de una Iglesia llena del Espíritu del León?
- ¿Eres un gato o un León? ¿Por qué, es importante la Unidad y el Amor de la iglesia de Cristo? El Deseo del Plan del León, empieza con la obra de Salvación, pero, avanza introduciéndonos hacia la madurez dentro de una manada que opere en unidad y amor.
- La vida del Espíritu de Dios es clave para Rugir con Poder en la Gran comisión.





























































