“Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él”. Génesis 37:26-27 RVR1960
En estos capítulos 37-39 presenta el carácter inmoral de Judá en contraste con el carácter moral de José. La falta de integridad en Judá resultó en engaño y discordia familiar. En el siguiente capítulo, vemos cómo la integridad de José y sus sabias decisiones reflejan su carácter justo. Su fidelidad se vio recompensada con bendiciones para sí mismo y para su familia mayores, de lo que pudo haber imaginado. Al evaluar el contraste entre estos hermanos podemos ver como Dios muestra que la salvación es por gracia y no por mérito y que Cristo vino al mundo a salvar pecadores, aun a sus antepasados. Además, que la dignidad de Cristo es de Él mismo y no de sus antepasados. Es posible que su historia familiar no es muy grata o reconocida, que usted pueda tener una mala reputación familiar, pero cuando nos encontramos con Cristo y nos rendimos ante su presencia, nuestra historia cambia y pasamos a ser personas bendecidas para bendecir a multitudes.
Reflexionemos
Si nuestro pasado o historial familiar ha sido un obstáculo en su desarrollo, volvamos nuestras vidas a Cristo y encontraremos que se reescribirá una historia que glorificará a nuestro Señor Jesucristo y seremos de bendición a la familia.
Oremos
Amado Dios Todopoderoso ayúdanos a vivir par ti de manera que todo lo que hagamos y hablemos pueda glorificarte y ser de bendición en el hogar.
Ps Ana y Eliu Siso





























































