50 Días de Fuego

Mi Pan Diario – Día 3

“Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto”. ‭Génesis‬ ‭49‬:‭9‬-‭11‬ ‭RVR1960‬‬

El nombre de Judá significa alabanza. Judá fue una tribu fuerte y valiente. Judá es comparado, no con un león enfurecido y rugiente, sino con un león que disfruta la satisfacción de su fuerza y éxito sin vejar a los demás; esto es ser verdaderamente grande. Judá fue la tribu real, la tribu de la cual vino el Mesías Príncipe. Mucho de lo que aquí se dice de Judá, realmente se está refiriendo a nuestro Señor Jesús. Él es nuestro León que pelea por nosotros y nos defiende. En Él hay abundancia de todo lo que alimenta, refresca el alma, nos sustenta y nos llena de gozo y paz. Él es la vid verdadera; que al estar injertados en Él nos permite llevar mucho fruto y ser de bendición a las familias de la tierra.

Reflexionemos

¿Evaluemos si disfrutamos de gozo y paz? ¿Si nuestras vidas son fructíferas? ¿Si se mantiene en nuestros labios sacrificios de alabanzas en medio de la adversidad? La repuesta a estas preguntas dirán que tan injertados estamos en la vid verdadera.

Oración

Amado Señor Jesucristo, gracias por ser nuestro León que nos defiende y pelea por nosotros, nos llena de paz y gozo. Ayúdanos a mantenernos siempre unidos a ti en todo momento para ser de bendición a las familias de la tierra.

Ps. Eliu y Ana de Siso