«No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones». Efesios 5:18-19 RVR1960
De la misma forma que el alcohol controla influenciando el andar, hablar y pensar de una persona, así es la “Llenura del Espíritu Santo en un Creyente”. El Poder de lo Alto no solo es para mostrar el poder del evangelio con milagros, señales, maravillas y salvación, también es Poder y Autoridad para influenciar desde adentro al creyente para que viva, camine, hable y se comporte como lo hizo nuestro Señor Jesucristo. Un ejemplo de esto es el apóstol Pedro, después de su encuentro con el Cristo resucitado, recibe el soplo del Espíritu Santo, luego experimenta la llenura del Poder de lo Alto. Pedro era un hombre de muchos errores, complejidades, él era el más impulsivo de los discípulos, siempre andaba armado, y lleno de temores e incredulidad. Así como Pedro, somos personas que, solo hablamos mucho de lo que aprendimos de Jesús, disertando bien en todo. Pero, no tenemos la capacidad de transformar la Palabra de Dios en una experiencia que cambie vidas, eso solo lo puede hacer el Espíritu Santo, por tal razón el evangelio se debe vivir lleno del Santo Espíritu para poder cumplir con la gran comisión.
Reflexionemos
Evaluemos que tanto disfruto de la presencia de Dios y ministro de su amor a los que están a mi alrededor.
Oremos
Amado Padre Celestial, entiendo que vivir el evangelio sin el Espíritu Santo, es frustrante, infructífero, por eso te pido que me llenes cada día más de ti para ser un creyente bendecido para bendecir a las familias de la tierra.
Ps Ana y Eliu Siso





























































