“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos……. Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías. Salomón engendró a Roboam…..Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo”. Mateo 1:1-16 RVR1960
Las genealogías eran muy importantes en la historia de Israel, porque a través de ellas, podía verificarse si una persona tenía derecho con respeto a una línea de descendencia en particular. El nuevo Testamento se fundamenta en la precisión de la genealogía del Señor Jesucristo, que pertenece a la línea de la descendencia de Abraham y a la de David. Ambas son muy importantes. La descendencia de Abraham le sitúa en la nación y la descendencia de David, en el trono, como perteneciente a esa línea real.
El Evangelista Mateo dice que Jesús es «hijo de David, hijo de Abraham». Y presentó al Señor Jesús como el Mesías, Aquel que es el Rey, quien establecerá el reino de los cielos en la Tierra. Eso viene en primer lugar, porque Él tenía que estar en la línea de descendencia de David, en cumplimiento de las profecías que Dios le había anunciado a David. Él era el Hijo de David. Él es también el Hijo de Abraham, y era muy importante que así fuese, porque en Génesis 22:18 Dios le había dicho a Abraham: «En tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la Tierra». Así que Jesucristo es el Hijo de Abraham.
Reflexionemos
Ninguna persona aparece en la vida como un hecho espontáneo, todos tenemos madre y padre que nos concibieron y por ello, nos vinculamos con una larga lista de generaciones que vinieron antes que nosotros. El león de la tribu de Judá no fue la excepción, y ese es el sentido de la lista que presenta Mateo. Para ese conjunto de personas, Jesús viene a ser el fruto más precioso. Sí, porque todo lo que ellos fueron finalizó en el Salvador. Por eso, tú puedes preguntarte en este día si tus ancestros podrían sentirse orgullosos de ti, por lo que eres hoy, por lo que aportas a tu Entorno.
Oración
Amado Señor Jesucristo, gracias por ser nuestro León, que diseñó en la eternidad mi genealogía y ancestros, que lucharon para mantener sus familias, los cuidaste y hoy puedo reconocer que existo porque colocaste en gente valiosa de donde vengo… Bendigo a mis padres y bendigo las generaciones que saldrán de mí para extender tu Reino en la tierra.
Pr. Ticiano Calderón





























































