«Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor». Hechos 9:10 RVR1960.
«Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos». Lucas 10:17-20 RVR1960
Vemos en el libro de Hechos a este hombre llamado Ananías, al cual el Señor le hace un llamado por medio de una visión, y este hombre solo se dispuso a oír, y respondió sin decir más nada: “Heme aquí”. Sin embargo, en el libro de Lucas capítulo 10 en su primera parte, vemos como el Señor enviaba a setenta más sus doce discípulos y les encomendó un desafío de salir y llevar al mundo las Buenas Nuevas de Salvación. En la segunda parte, es cuando estos vuelven de cumplir con lo que el Señor les había encargado, ellos estaban felices porque habían realizado su misión de una manera satisfactoria y contaron con gran felicidad lo que habían hecho y como los demonios se les habían sujetado; pero, el Señor aquí les dice que el regocijo que ellos sintieron no debía estar basado en el poder y la autoridad de la que habían sido investidos para echar fuera demonios. La verdadera satisfacción es la seguridad de pertenecer a la familia de Dios, por medio de la fe en Nuestro Señor Jesucristo. Esto nos indica que no debemos sentirnos tan felices por las cosas que somos capaces de realizar para el Señor, sino por lo que Él haya hecho por nosotros. Es bueno saber que nuestro Señor puede usarnos, pero, lo más glorioso e importante es saber que somos ciudadanos del reino de los cielos.
Reflexionemos
Esto nos llama a evaluar ¿cuál es la intención de aceptar el llamado para servir a la obra, es por emocionalismo, por lo que dirán, por lo que hago, por lo que soy, por la vanagloria que pueda sentir o realmente es como este hombre en el libro de los hechos?, ¿será que somos capaces de decirle heme aquí Señor porque entendemos que somos hijos y ciudadanos del cielo?
Oremos
Amado Dios, te damos gracias por tu amor, porque cada día nos enseñas más, porque a pesar de que en algunos momentos hemos podido sentirnos felices por lo que hacemos, Tú nos enseñas que la verdadera felicidad es que nos hayas hecho hijos y pertenecer a la familia celestial. Gracias por tu Espíritu Santo que siempre nos guía a toda verdad. Amén.
Cheira de Oviedo





























































