«Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte. Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces». Lucas 22:33-34 RVR1960
En nuestro andar de la vida cristiana tenemos que esperar ser atacados y zarandeados por Satanás. Si no puede destruirnos, tratará de hacernos desdichados o de angustiarnos. Nada precede con mayor certeza a la caída de un cristiano, que la confianza en sí mismo, con desconsideración por las advertencias y desprecio del peligro. A menos que velemos y oremos siempre podemos ser arrastrados en el curso del día a aquellos pecados contra los cuales estábamos más determinados a no caer una vez más en su trampa. Nuestra vida de creyentes sin el Santo Espíritu guiándonos y fortaleciendo nuestra fe en Jesucristo sería un desastre, no pretendamos agradar a Dios solo con nuestra lógica, sentido común, son clave pero requeriremos estar llenos de Dios para poder ser de bendición a todos los que estén a nuestro alrededor, es solo su gracia, amor a través del Espíritu Santo la que nos sostiene y nos hace más que vencedores.
Reflexionemos
¿Evaluémonos cuantas veces hemos intentado agradar a Dios con nuestro conocimiento? ¿Y cuántas veces hemos reconocido nuestra debilidad y hemos rogado al Padre su fortaleza? Con Dios todo sin Él nada.
Oremos
Dios amado, gracias por dejarnos al consolador, a tu Santo Espíritu, llénanos de ti para poder ser de bendición y cumplir nuestra misión como Cristianos.Amén.
Ps Ana y Eliu Siso





























































