50 Días de Fuego

Mi Pan Diario – Día 48

«Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo». ‭‭Hechos‬ ‭27‬:‭22‬-‭24‬ ‭RVR1960‬‬

En esta porción de la palabra de Dios se nos comparte el naufragio del barco donde llevaban preso al apóstol Pablo. Observemos la solemne confesión que hizo Pablo de su relación con Dios. Ninguna tormenta ni tempestad puede obstaculizar los propósitos de Dios con su pueblo. Es consuelo para nosotros si somos siervos fieles de Dios en dificultades, que nuestras vidas serán prolongadas hasta que no se cumpla su propósito en nuestras vidas. Gracias a Pablo por ser un creyente comprometido con Dios, y no con el mundo, pudo preservar su vida, y su comunión con Dios trajo bendición a todos los que viajaban con él aún a sus captores. Dios le declara que la tripulación y a todos los que viajaban con él sus vidas se preservarían; no hay mayor satisfacción para un hombre de Dios el saber que es una bendición pública. Él los consuela con el que él mismo fue consolado. Dios siempre es fiel, por tanto, estén siempre contentos todos los que dependen de sus promesas. Como decir y hacer no son dos cosas para Dios, tampoco creer y disfrutar deben serlo para nosotros. La esperanza es el ancla del alma, segura y firme, que nos da paz en medio de la tormenta. Mantengámonos firmes en la fe en Cristo, esto servirá de faro de salvación para un mundo en perdición. Que seamos de inspiración para que los que están en tinieblas espirituales imiten nuestra fe y no piensen en zarpar de nuevo sin Cristo, sino en permanecer en Él y esperar que alboree el día y las tinieblas se disipen.

Reflexionemos

¿Es nuestra vida un faro para el mundo que está a nuestro alrededor? ¿Qué estamos modelando para todos aquellos que nos ven?

Oremos

Amado Dios Padre, te pedimos en el nombre de Jesucristo que tengas misericordia de nosotros y nos ayudes a mantenernos firmes en la fe a pesar de las tormentas que nos toque afrontar y poder ser el faro de luz que muestre tu amor y misericordia. Amén.

Ps Ana y Eliu Siso