«Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo». Hechos 2:36-38 RVR1960
En estos versos podemos resumir el primer y poderoso mensaje del apóstol Pedro, donde hubo 3000 conversiones, el mismo hombre que unas semanas atrás había negado ser discípulo del Señor Jesucristo, que hacía 10 días atrás estaba más interesado en un reino terrenal, ¿qué marcó la diferencia? Pedro había sido investido por poder de Dios, ahora estaba lleno de su Espíritu, y fluía bajo la unción divina del Espíritu. El apóstol Pedro fue otro creyente desde el momento que fue bautizado y nos motiva a que recibamos el regalo de ser bautizado por el Santo Espíritu. Para esto debemos arrepentirnos y sumergirnos en la presencia de Dios. Para ser creyentes fieles y de bendición debemos estar llenos del Santo Espíritu, busquemos a Dios con un corazón contrito y humilde, para ser investidos de su poder.
Reflexionemos
En hechos 19:1-2, el saludo del apóstol Pablo fue ¿Recibiste el Espíritu Santo cuando creíste? Era el saludo apostólico de la iglesia primitiva, evaluémonos ¿Cuáles son nuestros temas de conversación o saludos?
Oremos
Amado Padre, una vez más te pedimos en el nombre de tu hijo amado Jesucristo ser llenos del Espíritu Santo para poder así cumplir con la tarea que nos has delegado como iglesia. Amén.
Ps Ana y Eliu Siso





























































