«Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas». Hechos 5:11 RVR1960
En estos primeros 11 versículos del capítulo 5 de Hechos, encontramos la historia de Ananías y Safira, una pareja que caen muertos a los pies de los aposentos por pecar. El delito de Ananías no fue que retuviera parte del precio del terreno; podría haberse quedado con todo si así gustaba; su delito fue tratar de engañar a los apóstoles con mentira, con el deseo de ser vistos, ambiciosos por reconocimiento, unidos a la codicia. Si pensamos que podemos engañar a Dios, engañaremos fatalmente nuestra propia alma. ¡Qué triste es ver las relaciones que debieran estimularse mutuamente a las buenas obras, como se endurecen mutuamente a la maldad! Recordemos que todas las cosas que hagamos de hechos o palabras, hagámosla para el Señor, hagámosla de corazón, que es lo que Dios ve. Este acontecimiento nos hace reflexionar, evaluarnos que es lo que nos está moviendo, hacer lo que hacemos. El Santo Espíritu siempre nos guiará a toda verdad, una vez más digo es indispensable en nuestra vida diaria, en todo lo que hacemos, solo Él nos ayuda a glorificar al Padre Eterno.
Reflexionemos
Evaluémonos constantemente, veamos ¿qué nos mueve hacer lo que hacemos? ¿Glorifica a Dios o satisface nuestros deseos egoístas?
Oremos
Amado Padre Celestial, una vez más te pedimos perdón cuando en diferentes oportunidades nos dejamos mover por nuestros deseos egoístas, te pedimos en el nombre de Jesucristo que tu Santo Espíritu nos ayude en caminar siempre en verdad para glorificarte. Amén.
Ps Ana y Eliu Siso





























































