50 Días de Fuego

Mi Pan Diario – Día 29

«En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria». Efesios 1:13-14

Oír y creer en la Palabra de Dios, es sinónimo de prestar atención y apropiarse de la palabra, son dos acciones que nos corresponde a nosotros. La obediencia y confianza plena en Dios desata algo sobrenatural que nos marca como propiedad de Dios, somos sellados con el Espíritu Santo. Cuando esto sucede, podemos decir que «nada ni nadie nos apartará del amor de Cristo», mientras el Espíritu Santo esté en nosotros, obrando en nuestras vidas y nosotros nos mantengamos abrazados a la fe, podemos considerarnos las personas más afortunadas de esta tierra. Es la garantía de nuestra salvación.

Reflexionemos

¿Qué estás escuchando? ¿Estás prestando tus oídos para oír la palabra de Dios? ¿En dónde está puesta tu confianza? ¿Crees lo que Dios ha prometido para ti?

Oremos

Amado Padre, te damos gracias porque nos has apartado como herencia tuya, para darnos el regalo más preciado, la salvación de nuestra alma. Gracias porque hemos sido sellados con tu Espíritu Santo como señal de que somos tuyos. Ayúdanos a permanecer atentos a tu Palabra y abrazar la fe en todo momento. Te lo pedimos en el nombre de Cristo Jesús. Amén.

Pr. Jesús Rodríguez