50 Días de Fuego

Mi Pan Diario – Día 37

«Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios». Romanos 8:14

Es un hijo de Dios aquel que reconoce que sus pecados ofenden a Dios y recurre a la obra redentora de Jesús para estar a cuentas con Dios, ser adoptados por Él y comenzar a vivir una vida regida por los preceptos del cielo.

Y para identificar quiénes son hijos o no, sólo es necesario ver si en su vida están los frutos del Espíritu de Dios, del Espíritu Santo.

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23

Reflexionemos

Estamos hablando de una gran noticia, no hay condenación alguna para los que están unidos a Cristo, para los que no andamos conforme a los designios de la naturaleza pecaminosa, sino que vivimos por el Espíritu o según el Espíritu es algo que se evidencia en la vida del creyente, producto de la morada del Espíritu de Dios en el verdadero creyente solamente. Pero, esta buena noticia de la gracia de Dios trae una gran responsabilidad sobre todo aquel que ha sido receptor de dicha gracia. Es por eso que el creyente no puede perseverar en el pecado, es por eso que el creyente no puede tolerar el pecado en su vida, sino que cada día lo mortifica, lo mata.

Oremos

Amado Dios hoy te doy gracias por creer y tener a Nuestro Señor Jesucristo como Señor y Salvador, y lo hago con ayuda del Espíritu Santo. Hoy me declaro un hijo de Dios y como hijo tengo herencia, tengo padre que me representa y hoy huye toda sensación de orfandad por tu gran amor con que me amas.

Ps Ticiano Calderón