“Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra”. Apocalipsis 5:5-6 RVR1960
Jesucristo se le describe como León, símbolo de su poder y autoridad, y como Cordero, símbolo de su sumisión a la voluntad de Dios, Uno de los ancianos invita a Juan a que mire al León, pero cuando lo hace ve un Cordero. Cristo el Cordero fue el sacrificio perfecto por los pecados de todos nosotros; por lo tanto, solo Él puede salvarnos de los eventos del porvenir, si permanecemos en Él estaremos seguro a pesar de los acontecimientos que tengamos que vivir, él cumplirá su propósito en nosotros. Cristo el Cordero ganó la mayor de las batallas, derrotó a todas las fuerzas del mal mediante la cruz, pero, como León dirigirá la batalla donde finalmente Satanás será vencido. Podemos participar de su victoria no debido a nuestro esfuerzo o capacidades, sino porque Él ha prometido vida eterna a todos los que creen en su nombre y permanecen en Él.
Reflexionemos
Para disfrutar de las victorias del León de la tribu de Judá y del Cordero inmolado debemos permanecer en Él. ¿Vivimos conforme a sus preceptos establecidos para nosotros, para disfrutar de su contundente victoria?
Oremos
Señor Jesucristo, te amamos y te adoramos con todo nuestro ser, gracias por ser nuestro inigualable León, todopoderoso y a la vez el Cordero que pago por nuestros pecados. Ayúdanos a permanecer en ti siempre.
Ps Ana y Eliu





























































