50 Días de Fuego

Mi Pan Diario – Día 24

“Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu”. Lucas‬ ‭24‬:‭36‬-‭37‬ ‭RVR1960‬‬

Muchos hemos escuchado la historia Bíblica que habla de un Jesús resucitado, pero no muchos creemos en un Jesús resucitado. Será talvez porque todavía estamos atados a la utopía de poder, de un mundo material, que satisfaga nuestras necesidades y fantasías carnales, repito, estamos tan atados a este mundo y sus riquezas, que nos olvidamos que no pertenecemos a este mundo, que somos extranjeros y que al final de todo, iremos a la presencia de Dios para ser juzgados y de ese juicio dependen de nuestro destino final, es decir, para toda la eternidad.

Muchos, en algún momento de nuestras vidas, nos encontramos como los apóstoles, turbados y atemorizados, porque todavía no entendemos a plenitud que Cristo resucitó, para darte vida y vida en abundancia, necesitamos atrevernos a tocar sus manos y sus pies, para sentir su presencia en nuestras vidas y aferrarnos a su Palabra de tal manera que nuestras vidas reflejen el gozo de vivir bajo su cobertura, que podamos sentirnos llenos del Espíritu del León de Judá para alcanzar a ser, el tipo de hombre que vive de acuerdo al Plan de Dios, convirtiéndonos de esta manera en bendición para las personas que nos rodean.

Reflexionemos

El mundo no ha cambiado sus valores, ¿será que los seres humanos podemos cambiar acaso los valores de nuestra cultura, para depositar nuestra fe en Jesús? O ¿seguiremos insensatos y confundidos ante el mensaje de Jesús? Jesucristo no es religión, es relación, es decir, que al despertar, al desayunar, al almorzar y al cenar, ten presente que Cristo está contigo, guiando tus pasos, transformando tu manera de pensar y de vivir.

Oremos

Gracias Padre, por darme un nuevo día de vida, gracias por permitirme entender que tu presencia está conmigo cada día de mi vida, como el buen pastor, guardando mis pasos. Señor, te pido perdón por flaquear en mi fe y permitir que mis temores me alejen de ti, ahora entiendo que solo en ti, tengo la esperanza de que mañana será mejor. Gracias te doy Padre en el nombre de Jesús. Amén.

Pr. Franklin Guerrero