50 Días de Fuego

Mi Pan Diario – Día 25

«Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios». Juan‬ ‭3‬:‭3‬-‭5‬ ‭RVR1960‬‬

Nuestro León de Judá habla de la necesidad y naturaleza de la regeneración o nuevo nacimiento y, de inmediato, llevó a Nicodemo a la fuente de santidad del corazón. El nacimiento es el comienzo de la vida; nacer de nuevo es empezar a vivir de nuevo. Debemos tener una nueva naturaleza, nuevos principios, nuevas miras. Por nuestro primer nacimiento somos corruptos, formados en el pecado; por tanto, debemos ser hechos nuevas criaturas. No podía haberse elegido una expresión más fuerte para significar un cambio de estado y de carácter grande y muy notable. Es un cambio hecho en el corazón del pecador por el poder del Espíritu Santo. Significa que algo es hecho en nosotros y a favor de nosotros, que no podemos hacer por nosotros mismos, manifestando que no entraremos al Reino de los cielos por ser buenos, sino por experimentar un nuevo nacimiento que viene por ser regenerados por el Espíritu, renacidos por el bautismo, el agua representa la acción limpiadora del Espíritu Santo de Dios en nosotros.

Reflexionemos

Cada día evaluaremos, ¿si estamos viviendo para Cristo o para nosotros? Cuando vivimos para Dios, él nos llena de su gracia y amor y a pesar de las adversidades entenderemos que Dios está obrando para nuestro bien.

Oremos

Amado Padre Celestial, te pedimos de todo nuestro corazón que nos ayudes a morir a nuestro yo y a vivir para ti, que nuestro carácter y estilo de vida muestre que hemos nacido de nuevo. Amén.

Ps Ana y Eliu Siso