50 Días de Fuego

Mi Pan Diario – Día 31

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos”. Hechos‬ ‭1‬:‭8‬-‭9‬ ‭RVR1960‬‬

En versículos anteriores, vemos como el Señor giro algunas instrucciones, cuando les dijo que no se fueran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre, ya que serían bautizados no como les había bautizado Juan, sino por el Espíritu. Sin embargo, en el versículo 8 habla de un poder que recibirían para ser testigos. Ya los apóstoles habían experimentado el poder del espíritu para muchas cosas como enseñar, hacer milagros, pero les faltaba algo muy importante y era ser testigos.

Poder se deriva del griego duvnami, denota fuerza y capacidad para llevar a cabo cualquier cosa. Y ser testigo es contar la verdad, dar certeza de lo que realmente es. Podemos ver cómo está íntimamente relacionado ese poder y el ser testigo. Ese poder a que se refiere era, realmente, dar certeza de quién era Él, y que solo si tenemos ese poder podremos ser garantes de quién es Jesús, pero ese poder solo llega cuando somos llenos del Espíritu Santo y le permitimos que more y gobierne nuestra vida. De esa manera, podemos testificar del amor de Dios, en nuestra comunidad, en nuestro sitio de trabajo y en todo lugar, decir y llevar las Buenas Nuevas de salvación que es poder de Dios para el que cree.

Reflexionemos

¿Realmente estamos siendo testigos? ¿Creemos que Él nos has dado esa capacidad? ¿Lo estamos haciendo?  Llénanos de ese poder, Espíritu Santo toma el Lugar en nuestras vidas para poder contar de las maravillas de Nuestro Señor Jesucristo y así como esa nube fue la manifestación visible para los apóstoles de la Gloria de Dios, sea también para nosotros.

Oremos

Amado Dios Todopoderoso, gracias por tu amor, por tu hermoso Espíritu Santo, llénanos de ese poder para testificar de tus maravillas, contarle al mundo que eres El rey de Gloria, ayúdame a dar el lugar que le corresponde al Espíritu Santo, lléname cada día más de Él. Amén.

Cheira de Oviedo