“Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe”. Juan 3:30 RVR1960
En este contexto vemos al precursor de Nuestro Señor Jesucristo, a Juan el Bautista, a quien Cristo Jesús en Mt 11:14 lo compara con el profeta Elías; testigo verdadero del Mesías Jn 5:30-36 y él dio testimonio de la verdad; quien comenzó su ministerio predicando, arrepentimiento para perdón de pecado y su ministerio repercutió ente el pueblo, los líderes religiosos, sus autoridades, y fue tan evidente que causó preocupación entre los fariseos Lc 1:80; Lc 3, 19. La iglesia primitiva interpretó el ministerio de Juan el Bautista como el cumplimiento de la profecía Is 40:3-4. Según el cuarto evangelio, el Bautista habló de Jesús como el cordero… «He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo» Jn 1:29b y anuncia Jn 3:1-3 «el Reino de los cielos se ha acercado». Juan profetizó que él menguaría mientras Jesús había de surgir en su ministerio; por lo tanto, es necesario que Cristo crezca en todo ministerio; en toda asignación, que el Cristo Resucitado reine en nuestras vidas.
Reflexionemos
¿Juan el Bautista preparó el camino a Cristo, y yo a quién le preparo camino? ¿Cristo crece en mí caminar como hijo de Dios? ¿Soy precursor de Cristo?
Oremos
Amado Señor Jesucristo, gracias por tu infinito amor, por tu inmenso e incalculable misericordia, esa gracia, ese favor que no merecemos, pero en ti todo es posible. Entregaste tu vida por mí. Me hiciste acepta en el amado, me colocaste en el lugar correcto, y todo solo por tu inmenso amor. Gracias por tu sacrificio, resucitaste y me diste vida eterna. Amén y amén
Maestra: Sobeida Morales Báez.





























































