«Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo». Hechos 2:14, 38 RVR1960
En este pasaje encontramos a un apóstol Pedro transformado por el poder Dios, valiente, un excelente orador, un gran evangelista con una gran cosecha ese día, muy distinto al hombre que días atrás había negado ser discípulo de su Señor Jesucristo, que marcó la diferencia? El actual estaba lleno del Espíritu Santo, ungido para mostrar el amor de Dios, lleno de gracia y autoridad sobrenatural. Nunca podemos alcanzar los propósitos de Dios, usando solo cualidades o carisma personal. Cualidades y capacidades solo nos ayudan a producir y tener “Orden natural”. Pero cumplir los propósitos de Dios, siempre serán el resultado de nuestra para dependencia del Espíritu Santo en todo momento, solo así podemos alcanzar nuestra misión y ser de gran bendición a nuestro prójimo.
Reflexionemos
Que tanto dependemos de nuestra relación con Dios? O dependemos de nuestro carisma o talentos?
Oremos
Amado Padre Celestial gracias por dotarme de gracia y sabiduría, pero entiendo que es insuficiente para cumplir con mi misión de vida, por eso te pido que me llene de tu Santo Espíritu como lo hiciste con el apóstol Pedro y poder compartir tu amor, verdad y tu mensaje de salvación. Amén.
Ps Ana y Eliu Siso





























































