50 Días de Fuego

Mi Pan Diario – Día 28

«Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos».  Gálatas‬ ‭5‬:‭22‬-‭24‬ ‭RVR1960‬‬

En devocionales anteriores hemos hecho el énfasis que para cumplir nuestros propósitos como verdaderos creyentes se requiere estar llenos del Espíritu Santo y una evidencia de ello se ha de manifestar en nuestro carácter, el cual debe reflejar el fruto del Espíritu que es la obra espontánea del Él en nosotros. El Espíritu produce rasgos del carácter que se encuentran en la naturaleza de Cristo en nosotros, es el producto del señorío de Cristo, no podemos obtenerlo por tratar de llevarlos sin su ayuda. Interesante que después de hablar del fruto del Espíritu el apóstol declara que un verdadero cristiano es aquel que ha crucificado su carne con sus pasiones y deseos, está claro que la salvación es por gracia, un regalo, ninguna obra me ayudará a alcanzarla, solo recibirla creyendo en Cristo Jesús; pero tener el carácter de Cristo depende de cada uno de nosotros y para eso debemos crucificar la carne, cada uno de nosotros sabe que cosas agradan a Dios y que no, y lamentablemente la mayoría de cosas que no agradan a Dios son agradables a nuestra carne, crucificar la carne es no darle gusto a nuestros deseos y pasiones, a pensamientos que no honran a Dios, cada día debemos entregarle nuestras tendencias pecaminosas a Dios y a su control, clavándolas en la cruz de Cristo, y momento a momento aspirar el poder del Espíritu para sobreponernos a ellas y mostrar fruto del Espíritu en nuestro carácter.

Reflexionemos

Todos los días deberíamos evaluarnos, ver cómo actuamos en los momentos de conflictos, en medio de la tentación, cómo tratamos a las personas contrarias. Nuestras actitudes en frente de cada una de las situaciones que nos toca vivir, habla que tanto tenemos del carácter de Cristo en nuestras vidas, y cuál es nuestro fruto el Espíritu o la carne.

Oremos

Amado Padre Celestial hoy oro una vez más pidiendo que me ayudes a crucificar la carne con sus pasiones y deseos, anhelo vivir en el Espíritu y mostrar tu amor al mundo que tengo a mi alrededor con mi carácter. Amén.

Ps Ana y Eliu Siso